TV FUHRER

Ninguno de los hospitalizados que ingresaron en terapia y están prontos a recibir el alta, fueron diagnosticados por lesiones producidas durante el show. Tampoco los fallecidos.

Para revista Hamartia

Pasaron ya tt días del recital que ofreció el Indio Solari en Olavarría y poquito a poco se empieza a despejar el cielo tras la tormenta mediática y nos permite a todos rever qué fue lo que sucedió. Debo decir que eje del problema cambió drásticamente. Escuchamos cientos de veces en la radio, vimos en la tv y leímos en los diarios que todo había sido un caos generando primero 7 muertos (TELAM), después 10 (TN), después 5 y finalmente 2. Y que todos ellos (los 7 primeros y los 2 últimos) eran víctimas de una avalancha humana producida tras un pogo. Resulta que nada de eso pasó porque una de las personas fallecidas murió una tras una intoxicación y la otra como resultado de una enfermedad de base.

 

Lo que sí pasó es que hubo un matrimonio que tras escuchar todo lo que se decía impunemente y en muchos lados, salió desesperado a buscar a sus hijos adolescentes que habían concurrido al recital y con quienes no podían comunicarse. En la ruta 3 a la altura de San Miguel del Monte su auto impacta contra otro y ella se muere. ¿Quien mató a esta mujer? LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, que desde el sábado no pararon de generar psicosis. Al cierre de esta nota permanece internado en el hospital de Azul una sola persona en sala común que ya está en contacto con su familia. Y en el hospital de Olavarría, Antonella Falcón y Daniel Robles, los dos estables y sin asistencia respiratoria mecánica. Ninguno de ellos ingresó por haber sido aplastados tal como se dijo ¿Entonces qué fue lo que pasó? Pasó que efectivamente el estado estuvo ausente y la productora responsable de la organización no garantizó mucho, pero nada de esto tiene que ver con las personas hospitalizadas

 

¿Increíble no? Lo que sí hay que decir es que Olavarría no fue Tandil, como dijo un conocido colega. Acá fallaron una serie de circuitos como nunca antes se había visto durante un recital de los Redondos o del Indio, pero independientemente de estos enormes errores, considero que hubo una clara intención de callar por fin al músico que más gente convoca, al poeta que vomita realidades sociales en sus canciones, al pelado que habla de Derechos Humanos y pide que si tenemos dudas sobre nuestra identidad nos acerquemos a las Abuelas. Apuntaron al anti mediático que festeja los logros alcanzados por el gobierno anterior. Seguimos hablando de lo que pasó pero en realidad repetimos lo que ellos (los medios con intereses políticos y económicos muy claros y definidos) quieren que se haga carne en nuestra cabeza y así lograron que nadie, NADIE, hable de lo que el Indio intentó decir durante el show. Nos callaron a nosotros e increíblemente lo callaron a él.

 

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Mariana Cattanzaro, es de Olavarría y tiene 36 años. Ella fue con su papá, su marido y sus hijos de 6 y 4 años. Está consternada por lo que pasó, pero por lo que pasó y nadie dijo: “Acá viene ganando el que le interesa que el mensaje del Indio no se escuche” explica y cuenta que si bien supo de los empujones para entrar y de las muchas dificultades para salir, considera que es momento para que el debate se haga en función de lo que Indio dijo o intentó decir. “El tipo mencionó lo de la baja de la imputabilidad y ¿alguien habló sobre esto?, también cuando cantó TODO PRESO ES POLÍTICO se veía en las pantallas la cárcel de Milagro Sala, por ejemplo pero nadie lo dice”. Escuchar a Mariana nos invita a todos a repensar algunas cosas y la teoría de que le hicieron una cama tiene cada más vez más sentido. “Tampoco se habla que mucha gente de Olavarría lo vio como una oportunidad para poder hacer un mango y estábamos contentos con ser los anfitriones”. Mariana no es “ricotera” ni sigue al Indio a todos lados pero destaca la rebeldía y la sensibilidad que tienen sus canciones y fue al recital lógicamente porque tocó en su casa y era un evento cultural que nadie quería perderse. La mirada de esta olavarriense acomoda un poco toda la desinformación recibida y cuenta mucho de lo que no estuvimos hablando. El daño que se hizo es irreversible. Nos tocaron el culo a todos y no nos dimos cuenta. Fuimos papita para el loro que esperaba vernos comer su amarillo morbo y el esqueleto que nos llevó hacia la misa no pudo impedir que creamos en lo que oíamos.

 

El rol de los “formadores de opinión” fue patético y absolutamente canalla. Pudimos confirmar que la primer información que emite TÉLAM fue cerca de la 01:00, es decir, con el show recién concluido. La agencia publicó: “Hay siete muertos y decenas de heridos por una avalancha en el recital del Indio Solari en Olavarría”. De esos siete, dos eran niños según decía la nota. Horas después TÉLAM se desdijo. Lo propio hizo TN que tiraba bajadas del estilo: “Habría 10 personas fallecidas por aplastamiento”. El resto de los medios no se quedaron atrás aunque en varios casos con mayor cautela.

 

Lo concreto es que lograron el objetivo y es nuestro trabajo tirarlo abajo. Hoy cualquier persona habla del recital como si se hubiesen muerto cientos de espectadores en una trampa mortal e insisto hubo enormes, gigantescas fallas, pero ninguna de ella mató a nadie. Contémosle al resto por qué vamos siempre, por qué hacemos miles de kilómetros para escuchar al Sr. Carlos Solari juntos a sus maravillosos músicos. Qué nos pasa cuando vemos las carpas armadas en un patio. Contemos las historias que tantas misas nos dejaron. Expliquemos qué temas nos rompen la cabeza y por qué. Lo que nos representa cuando escuchamos a nuestros hijos cantar esas mismas canciones. Por qué somos los pájaros de la noche que cantamos y nunca nos ven. Hablemos con el corazón y rompamos este enorme circo mediático que armaron para quitarnos de las pocas cosas que nos quedaban y nos llenaban de felicidad. Los mercenarios medios siguen creciendo porque seguimos comprando y hasta acá llegaron. Demostremoslo.


Los Bulacio. El apellido profundiza y hace más grande el lienzo negro que todos llevamos a partir de la tortura seguida de muerte de Walter Bulacio cuando tenía solo 17 años, en abril de 1991.

Fue impactante saber que otro Bulacio era uno de los fallecidos que se tardó en identificar. Fue cómo un dejavú pero no, eso también nos quisieron meter. No pararon de comparar a Walter con este muchacho que fallece tras una fuerte intoxicación. A Walter lo mató la policía y a Juan Francisco Bulacio de 36 años, no. Y No es lo mismo, no es ni parecido pero al momento de hacer terrorismo mediático todo suma y esto les vino como anillo al dedo.


 

“EN MANOS DE PAVOTES TODO EL SUEÑO QUEDÓ”

Hace varios meses supimos que el Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado ofrecerían un nuevo show, una nueva Misa India, el 11 de marzo en Olavarría. El destino sonó fuerte entre los viejos “ricoteros” porque fue esa misma ciudad la que prohibió un recital de Los Redondos en agosto de 1997 y dio lugar a la histórica conferencia de prensa que brindaron todos los integrantes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Olavarría nos sonaba a revancha de la linda. La posibilidad de una suerte de redención que aquel suspendido show y desde hace varias semanas se sabía que el número de asistentes sería histórico, cerca de 300 mil personas se acercarían por diversos medios a esa ciudad para vivir otro gran día.

 

No puedo hacer una nota despegada de lo que viví, que viajé con mis hijos (16 y 12), mis hermanos, sobrinos, primas y 45 amigos más. Todos juntos nos preparamos con tiempo para compartir ese momento único. Así que pido entiendan que esto es más una crónica atravesada por emociones encontradas. Empecé a ir a los Redondos a los 16 años, el 28 de diciembre de 1996 fue mi bautismo en la cancha de Unión, en la provincia de Santa Fe. A partir de allí nunca más pude dejar de ir (con excepción de las fechas que coincidieron con mis embarazos y/o nacimientos de mis hijos). Los recitales, primero de los Redondos y después del Indio, se convirtieron es una razón, un momento de respiro especial, de libertad anacrónica, un día de placer y reencuentro con miles de anónimos que nos reconocemos al mirarnos.

 

Salimos el viernes desde Constitución a las 2.30 AM y llegamos a Olavarría cerca de las 10. Estuvimos todo el día haciendo la previa en un espacio alquilado por la empresa que organizó la salida de más de 50 micros. Llovía y salía el sol. Se sentía frío y después calor. Todos estábamos contentos y esperando con ansias el momento de la caminata para llegar al Templo. Cuando nos dirigimos hacia allá todo empezó a tener otro color y un sabor amargo comenzaba a sentirse dentro de nosotros. Las calles que daban acceso no estaban señalizadas, se producían embudos totalmente innecesarios y lo más llamativo era la ausencia absoluta de controles de entradas. Eran cerca de las 19 hs. Acceder al predio fue lo mismo que ingresar a una plaza: no había cacheos y tampoco en esa instancia control de entrada, la única diferencia quizás es que había dos accesos nada más. Estos dos datos ya hablaban de algo que no podía resultar bien. El show comenzó y la gente seguía entrado de a miles, de a miles de verdad. Al tercer tema el Indio corta el show y pide por favor que dejen de empujar. El pedido sonó desesperado, con angustia. Ya era un hecho que algo pasaba, aunque no lo veíamos algo malo estaba sucediendo.

 

En esto me quiero detener porque entre ayer y hoy escuché y leí muchos comentarios desafortunados del tipo: “No puede ser que haya gente que diga que no vio nada”, “¿A quien se le ocurre ir a un recital donde solo va gente pesada que quiere robar y drogarse?” y así. Yo se los explico: ¡Había más de 300 mil personas! Somos más los que no vimos nada que los sí (y por enorme diferencia de números) y respecto al retrogrado comentario, digo: somos muchos los que por suerte nos seguimos conmoviendo con la lírica del Indio Solari y buscamos allí momentos de felicidad que solo encontramos en comunión con otras miles de almas en similar situación. Los que van a cagar la fiesta, los que nunca tuvieron un puto código encima siempre están en todos lados, no exclusivamente en un recital de rock sino en la cancha, en las marchas, en todo aquel acontecimiento que nuclee a miles de personas. La música no mata señores. En el show se murieron dos personas pero no fue el rock quien los mató sino la desidia de un municipio que no cumplió con nada y frente a la complicidad de los medios que vi el domingo por la mañana no puedo evitar pensar que hubo una suerte de “cama” para este músico que se pronuncia a viva voz kirchnerista.

 

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De cualquier modo esa noche fallaron muchas cosas y hay responsabilidades compartidas: algunas les corresponden al Municipio que se organizó como si tocaran Los Parchis y otras les cabe a la Producción del Indio. El Intendente de Olavarría deberá explicar (en la conferencia de prensa evitó responder sobre esto) dónde estaba la gente de Defensa Civil, por qué afirma que esperaba 150 mil personas cuándo sabía que irían cerca de 300 mil, dónde estaba la seguridad en la ciudad que prometió, por qué no había ningún tipo de señalética tanto para el ingreso como para la salida. Pero también es verdad, a mi entender, que la producción de show también nos debe respuestas respecto a por qué a partir de las 18 hs ya no hubo cacheos ni corte de entradas. Cómo pensaron la cantidad de baños químicos según la gente (porque no tenía ningún sentido) y aunque frente a la tragedia esto parece una bobería dice mucho. Lamento profundamente que otra vez una fiesta, una misa, una ceremonia, se haya teñido de dolor.

 

Nosotros salimos a las 4.30 de Olavarría. Poco a poco nos íbamos enterando de la información que circulaba. Información en la mayoría de los casos maliciosa. Telam, la agencia oficial de noticias, hizo un papelón histórico al difundir con total impunidad que había siete muertos; TN ponía placas que hablaban de 10. El rigor profesional una vez más fue bastardeado generando enorme preocupación y desesperación en cientos de miles de familias. No estoy diciendo que no es grave lo que pasó, lejos de eso. Se murieron dos personas y una permanece en estado critico. Es terrible y fue absolutamente evitable, consecuentemente no fue un accidente y la justicia debe encontrar a los responsables pero ¿qué justicia? La fiscal Susana Alonso pidió la detención del músico pero no menciona la responsabilidad del Intendente Ezequiel Galli quien puso a la Municipalidad como garante y se comprometió (todo está escrito) a pagar el acondicionamiento del predio La Colmena. Como si fuera poco, figura –la municipalidad- como fiadora.

 

No puedo ni mencionar la lista de temas, o si el sonido era bueno o malo. El show quedó muy atrás. Nuestra misa fue manchada. Nuestro corazón está lastimado. Nadie se merecía esto. Ayer mi hijo del medio, que fue por primera vez, me veía llorar y me decía: “No entiendo ma, fue el mejor día de mi vida. Por favor que no deje de tocar”. Abrazo a todos los que fueron. A todos los que no pudieron ir. A las familias que están de duelo. Y maldigo a los hijos de puta que colaboraron para que esto suceda, por que lo pasó no fue casual.

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