LA CUBA REAL

Antes de comenzar debo aclarar que no construyo esta nota con elementos intuitivos o con información otorgada por otras fuentes. Hablo y escribo de lo que vi hace pocas semanas en Cuba. Así que sólo narro lo que mis ojos vieron. Dicho esto, podemos continuar.

Es mucha la gente que habla de Cuba sin conocerla, sin explorarla, sin contextualizar y en gran medida responde esto a lo que venimos escuchando desde siempre impulsado por medios de comunicación hegemónicos. Se habla sobre la dictadura de los Castro, el fin de la Revolución, la falta de libertad, pobreza y tanto más pero ¿quienes  lo dicen? Aquellas personas que fueron alguna vez y vieron gente con ropas viejas, casas y departamentos en mal estado y escucharon a una serie de ciudadanos quejándose. Esto por un lado, y por el otro la gran campaña mediática que desde hace más de 50 años ejercen los sectores de la derecha de los Estados Unidos, quienes tienen influencia en los medios masivos de comunicación de todo el mundo ¿O pensás que el Grupo Clarín, Infobae o La Nación no tienen ninguna relación con el país del norte?

Mapa CubaDesmenucemos este asunto. El tema del bloqueo: es una barrera comercial, económica y financiera impuesta por los Estados Unidos  desde 1962, traducido esto significa que Cuba no puede exportar ni importar libremente hacia los EE.UU. (país que está a 180 km) ni puede tampoco utilizar el dólar norteamericano en transacciones financieras internacionales. Son un conjunto de leyes que tienen aplicación extraterritorial y esto impide que empresas de otros países puedan comerciar libremente con la Isla. Lógicamente tampoco puede acceder a créditos de bancos de Estados Unidos ni sus filiales en ninguna parte del mundo. El bloqueo le impide entonces comerciar libremente con otros países y con quienes lo hace debe pagar muchísimo más (por las distancias). Desde hace casi 20 años la Asamblea General de la ONU  condena el bloqueo y exige su fin. En noviembre último se alzaron en contra 188 países, algunos de ellos aliados de Washington, que reconocen el impacto de esta obsoleta política en sus economías.

No hay antecedentes de un cerco tan brutal como este pero ¿cómo afecta al ciudadano? Es simple: Cuba es una isla del caribe, con características geográficas comparables con Haití o Jamaica. Su economía se basa en el turismo y en la minería, puntualmente el níquel. Hay materias primas que no tiene y ni hablar de cuestiones tecnológicas. Cada cosa que Cuba hace le cuesta cientos de miles de dólares por encima del valor real y en esto entra todo: la industria, la medicina, la educación, la construcción, etc.

Vayamos ahora por la educación. Desde diciembre de 1961 Cuba es proclamada Territorio Libre de Analfabetismo. Es un país en el que todos los niños van a la escuela y es Cuba. Recordemos: una isla en el medio del Caribe que hasta el Triunfo de la Revolución era “el patio trasero de los Estados Unidos” pero ¿qué es la educación? Puedo citar a decenas de pensadores de diferente orientación política que proclaman a la educación como algo esencial y responsabilidad del Estado. Según Malcom X “La Educación es el pasaporte hacia el futuro, el mañana pertenece a aquellos que se preparan para él en el día de hoy”; José de San Martín decía que “Sin educación no hay libertad de los pueblos” y el apóstol José Martí sostenía: “Solamente un pueblo culto puede ser verdaderamente libre”.

Foto: Roberto Suarez

Foto: Roberto Suarez

En Cuba, la educación es una prioridad del Estado y es interesante porque, en definitiva, educar ofrece libertad, dado que otorga análisis crítico y profundiza el pensamiento individual y colectivo. No debiera ser un acto revolucionario eliminar el analfabetismo, qué el Estado garantice este derecho a todas las personas. Sin embargo, Cuba es vanguardia en algo que debiera ser más o menos igual en todo el mundo. Esto en cuanto a los derechos, pero revisemos el fondo. Una persona adulta que recibió formación académica tiene más elementos para analizar aquello que está mal y cuestionar y no conformarse. Es sabido que un pueblo analfabeto es mucho más fácil de manejar  y someter para poder disponer de esas voluntades. Entonces, ¿de qué le serviría al tirano Gobierno de Cuba garantizar uno de los mejores niveles académicos del mundo? El Estado cubano, a través de la educación pública, laica y gratuita educa a todos. Les ofrece esos elementos, vedados para millones de chicos del resto del mundo,  y se los garantiza hasta donde ese sujeto quiera formarse. Todos los niños cubanos tienen una familia y un Estado que responde por ellos, pero vayamos más fino todavía ¿qué pasa con los chicos que son abandonados al nacer?  Es el Estado quien se hace cargo. Entonces esos bebés mientras lo sean y  hasta ingresar en la escuela primaria, van a jardines de infantes que se denominan “semillitas de la patria” y después pasan a ser “hijos de la patria”, donde crecen con el amor de una familia que allí encuentran.

A nivel universitario, en la carrera de medicina, no hay mucho que aclarar porque es vox populi. De todas formas, los datos: En 2012, Cuba formó más de 11.000 nuevos doctores. Entre estos médicos recién graduados, 5.315 son cubanos y 5.694 proceden de 59 países de América Latina, África, Asia e incluso de Estados Unidos. De acuerdo con cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas, a finales de 2010 había un total de 76.506 médicos en Cuba, un promedio de 147 habitantes por cada médico.

Foto: Roberto Suarez

Foto: Roberto Suarez

Pero sigamos. Vayamos por el lado de la seguridad, o de la inseguridad, según como quiere ver el asunto cada uno. Término, este último, muy escuchado en Argentina (sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires) y bandera de batalla de varias campañas políticas, porque “un país serio necesita ser un país seguro”. Como si la inseguridad fuera un hecho aislado suscitado por la sola decisión de un sector de delincuentes que se proponen matar o robar. Como si nada tuviera que ver lo que mencionábamos antes (la educación) o el acceso a otros derechos como una vivienda digna, un trabajo asalariado, etc ¿no? Bueno, pongamos que no. Veamos qué pasa en Cuba.

Según Elías Carranza, director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Trato del Delincuente, que tiene su sede principal en Costa Rica, Cuba  es el “país más seguro de la región, mientras que la situación en cuanto a los delitos y la inseguridad a escala continental se ha deteriorado en las últimas tres décadas“. Carranza opina que esto sucede como consecuencia de que se haya logrado erradicar la exclusión social.  En este sentido también dijo que Cuba tiene una de las tasas más bajas de reclusos en la región por cada 100 mil habitantes.

Ya vimos de que se trata esto del “bloqueo”, qué es lo que sucede con la educación dentro de Cuba (y aclaro dentro porque no mencionamos por ejemplo el programa de alfabetización Yo Si Puedo que es usado en más de 30 países); cómo andan los cubanos en materia de seguridad. Nos faltaría entonces revisar lo que concierne a la salud, a los derechos civiles y también a la libertad.

La salud en Cuba. El sistema de salud cubano es un sistema universal, gratuito y accesible  para todos los ciudadanos. Tiene tres niveles de atención focalizados en .el cuidado del niño, la madre, la mujer y el adulto mayor así como la prevención y control de las enfermedades que puedan afectar a los cubanos. Se basa entonces en un modelo de medicina familiar. El país cuenta con  161 hospitales, 452 policlínicas y 11.504 consultorios médicos.  El resultado de toda esta planificación se refleja en la tasa de mortalidad infantil más baja de América, que  es 4,5  por cada mil nacidos vivos.  Durante las últimas décadas Cuba logró erradicar 13 enfermedades, gracias al programa de inmunización. El  95 % de esas vacunas se producen en la isla,  con prioridad para la  atención al  pueblo y luego para la comercialización. Otros de los grandes resultados surgen de los programas de trasplantes de órganos, y el de  lucha contra diferentes tipos de cáncer.  La esperanza de vida es de 78 años en promedio entre hombres y mujeres.

Foto Roberto Suarez

Foto Roberto Suarez

Respecto a los derechos civiles, tan cuestionados por medios de comunicación del mundo y por sectores políticos, debo decir que están garantizados. En Cuba existe un sistema político electoral con características únicas en el mundo aunque con gran sentido democrático: en Cuba la gente vota y vota a quienes se postularon para tal fin y a esto se le suman diferentes instancias creadas para expresar ideas a viva voz. También se habla mucho de censura y persecución y es interesante porque quisiera saber yo en dónde se manifiestan estas cuestiones. En Cuba hay muchas personas que piensan distinto y lo hacen saber tanto dentro de la Isla como en el exterior (a veces más en el exterior que dentro). Se producen encuentros y reuniones en algunos lugares en los que casi siempre y en forma “totalmente casual” aparecen periodistas de medios estadounidenses. No hay ni razzias, ni arrestos, ni nada. La gente se expresa como en cualquier lado. En realidad un poco más. Dicho esto, insisto ¿de qué persecución hablan?, ¿de qué censura?

Hablemos de libertad. Siempre hubo libertad en Cuba. Siempre. Durante todos estos años cualquier cubano podía salir del país en forma legal en tanto se comprobara que no había algún delito en el medio.

Pasaportes cubanos Lo que sí es verdad es que el trámite migratorio era engorroso. De cualquier forma, más del 95 por ciento de los ciudadanos que lo solicitaron viajó al exterior y además, desde el 14 de enero de 2013 entró en vigencia una serie de modificaciones migratorias que hacen más rápido y más económica la salida del país.
Esta es la Cuba que cientos de sectores empresariales y políticos del mundo entero quieren que desaparezca. Esta es la Cuba donde no hay chicos, ni grandes, ni viejos durmiendo en las calles. Esta es Cuba, el país donde todos los días todos comen, se educan, se alimentan y sonríen, y bailan y juegan al dominó. Esta es la Cuba real de la que no quieren hablar. Cuando puedas anda a visitarla.

Texto: Jimena Riveros

Fotos: Roberto Suarez y archivo web

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Elecciones en Cuba: particulares y profundamente democráticas

Por Luisa María González

Los cubanos elegirán el 3 de febrero de 2013 a los 612 diputados al Parlamento y los casi mil 270 delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular, como continuidad de un proceso “particular y profundamente democrático”.

Así opina el vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, Juan Mendoza, quien en diálogo con Prensa Latina aclaró dos importantes interrogantes: ¿de qué forma se eligen los candidatos para ocupar estos escaños?, ¿cuál es su labor después de ser electos?

El especialista explicó que las candidaturas a diputados y delegados provinciales están integradas en un 50 por ciento por concejales elegidos durante los comicios parciales.

Entre octubre y noviembre pasados, se seleccionaron los 14 mil 537 representantes a las 168 asambleas municipales del Poder Popular del país, un proceso que que contó en su primera vuelta con la participación de más del 94 por ciento de los ciudadanos con derecho al voto.

“Esos concejales pasan a formar parte del órgano de poder inmediato a nivel del municipio, que es el centro territorial y político fundamental del país, por lo cual se convierten en un protagonista del sistema político en la base de la población, de la ciudadanía y del sistema de gobierno”, señaló.

La mitad restante de la candidatura la nomina la sociedad civil, según Mendoza, en comisiones de candidatura integradas por organizaciones sociales y de masas como la Federación Estudiantil Universitaria, la Central de Trabajadores de Cuba, la Federación de Mujeres Cubanas y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.

Estas comisiones, continuó, trabajan con propuestas que vienen desde los colectivos en la base y manejan un universo extraordinario de nombres para conformar las candidaturas, las cuales luego se aprueban en las Asambleas Municipales del Poder Popular.

De acuerdo con el jurista, son los concejales los encargados de decidir quienes van a estar en las boletas de candidatos a delegados provinciales y a diputados.

“Ese proceso garantiza que nuestra Asamblea Nacional sea tan rica; en ella lo mismo se encuentra a un artista famoso, un deportista de altísimo rendimiento, un médico, un agricultor, un obrero, un estudiante, es decir, representantes de ese mosaico tan rico de la sociedad”, consideró.

Cuando finaliza el proceso y se definen los elegidos, explicó Mendoza, estos delegados y diputados adquieren la responsabilidad fundamental de representar a sus electores en los distintos niveles.

En este sentido, por ejemplo “las asambleas tienen a su cargo una elección tan importante como es la de los jueces, que son quienes deberán impartir justicia en las diferentes localidades”, apuntó.

Un elemento destacado por el vicedecano se refiere a que ni delegados ni diputados dejan de lado sus profesiones, sino que simultanean ambas responsabilidades, y tampoco son retribuidos, es decir, no reciben salarios por ocupar esos escaños en el Poder Popular.

Mendoza resumió que el modelo electoral cubano es peculiar y tiene que ver con una experiencia y una tradición que se ha ido consolidando en el país.

“¿Es perfectible? Claro que sí. Se estudian mecanismos y formas de perfeccionar nuestra ley. En estos momentos en que el país perfecciona el modelo económico y fortalece su institucionalidad, uno de los mecanismos es justamente este: el análisis de la ley electoral para perfeccionarla”, señaló.

Fuente Prensa Latina

CUBA: UN GOBIERNO CON CARACTERÍSTICAS ÚNICAS

“La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho: eso es la revolución”.  José Marti

 

Mucho se habla sobre cómo vive la Mayor de las Antillas su realidad política. Hay una idea equivocada respecto a la democracia cubana que hace pensar (al que poco sabe) que el sistema que rige fue un invento de Fidel para “perpetuarse en el poder”. El desconocimiento llega al punto en que miles de personas repiten slogans sin entender cómo funciona la política allí e incluso, hay quienes ni asocian el bloqueo que ejercen los Estados Unidos contra Cuba a la vida cotidiana del pueblo cubano. Por estas razones, es prudente aclarar que el sistema político cubano surge, como ya veremos, de la propia historia y no como copia de ningún sistema político establecido en ningún país, y que aquello que prevalece en el poder político es la decisión de millones de cubanos. Aquí, un pequeñísimo resumen que aclara un poco cómo se vota en la Isla.

En Cuba, el actual proceso electoral es parte del propio Sistema Político y surgió en 1892 cuando, de la mano del apóstol José Martí, se crea el Partido Revolucionario Cubano como un partido único que nuclea a todo el pueblo cubano. A partir del triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, Fidel Castro adopta nuevamente esta forma de gobierno, que permite una participación general que excede a los diputados y delegados, dado que de la vida política orgánica participa también la sociedad civil, a través de diversas organizaciones que existen en toda la Isla y que, por otro lado, surge como solución a las terribles condiciones a las que el pueblo cubano fue sometido por casi 57 años.

El sistema de gobierno cubano por sus características es único en el mundo. A fin de dar una idea más precisa, se debe aclarar que es el propio pueblo, y no el Partido ni ninguna organización, el que ejerce el derecho de proponer y elegir a los candidatos. No hay campañas mediáticas a favor ni en contra de nadie. Lo que sí se hace es exponer en lugares públicos la biografía de cada candidato.  Y en lo que concierne a la transparencia del acto electoral, es también el pueblo el que comprueba que las urnas estén vacías al momento de sellarse y son ellos los presentes al momento del conteo de votos.  Además, quienes custodian las urnas son los pioneros cubanos. Pero no son estas las únicas diferencias, sino que hay una serie de principios que hacen al Estado Cubano en sí: existencia de un solo poder, que es el poder del pueblo; existencia de un solo Partido; de un sistema de órganos del Poder Popular: estos órganos representativos son electivos y renovables; es el pueblo, la ciudadanía, la que controla la actividad de los órganos; los elegidos deben rendir cuenta de su  gestión; aquellos órganos estatales inferiores deben responder ante los superiores y garantiza la más alta forma de pluralidad de opiniones, criterios y acciones en el seno de la sociedad cubana. El Partido no postula ni promueve candidatos en las elecciones para los órganos de poder popular.

Para los ojos del resto de mundo, que vive – vivimos – bajo un régimen capitalista, es de difícil comprensión esto del Partido Único y quizás sea esta gran diferencia la que impida poder entender cómo funciona y se administra Cuba internamente. De todas formas, es conveniente detenerse y mirar qué es lo que ha logrado esta pequeña Isla, que está ubicada a tan sólo 180 km de los Estados Unidos y lleva una eternidad bloqueada por el país vecino. Hay información objetiva  que habla de esos logros, entre los que se puede destacar: erradicación del analfabetismo, salud y educación gratuitas para todos, atención priorizada a la niñez, la tercera edad y los discapacitados e incluso ser vanguardia en avances biotecnológicos que representan un gran beneficio para todos los habitantes de este contradictorio mundo. Pero esta información es otro cantar, aunque esté tan íntimamente ligada a las decisiones políticas del gobierno cubano.

¿Qué es lo que hace la Asamblea Municipal del Poder Popular?

Tal cual lo establece en algunos artículos la Constitución de la República de Cuba, la Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado. Representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo y es el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República.

Está compuesta por Diputados elegidos por el pueblo, a través del voto libre, directo y secreto. Cada Municipio elige dos Diputados, como mínimo. Los candidatos son nominados por los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular. Hasta el 50% de los Diputados deben ser Delegados de Asambleas Municipales al Poder Popular. La Asamblea Nacional es elegida por un término de cinco años. La Asamblea Nacional se reúne en dos períodos ordinarios de sesiones al año y en sesiones extraordinarias cuando lo solicite la tercera parte de sus miembros o la convoque el Consejo de Estado. Actualmente el presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular es Ricardo Alarcón de Quesada.

 ¿Y el Consejo de Estado?

Es un órgano de Asamblea Nacional y por consiguiente debe rendir cuenta de su labor ante ella, es entre otras cosas quien ejecuta los acuerdos de esta y cumple funciones establecidas en la Constitución. Todas las decisiones del Consejo de Estado son adoptadas por el voto favorable de la mayoría simple de sus integrantes. Actualmente Raúl Castro es el Presidente del Consejo de Estado.

Texto: Jimena Riveros / Fotos: Archivo web

Acto de Cristina en Huracan (mis impresiones)

NUNCA MENOS

Tengo que escribir sobre esto. Sepan disculpar quienes esperan que me reserve este tipo de vómitos verborragicos pero debo escribir. Ayer a la tarde un sinfín de ideas atravesaron mi cabeza sumado a miles de fotos que vi pasar delante de mis ojos. Debo escribir.
Era un acto peronista: un aniversario  que conmemora el triunfo de Héctor Cámpora( 1973), tras 10 años sin elecciones, como presidente ¿ Qué hacia yo ahí? ¿Qué me vincula a mi con el peronismo? Creía que nada y sin embargo al saber que la presidente hablaba allí, fui sin ningún cuestionamiento. Y Acá empiezan a surgir las imágenes. Ví mucho, muchisimo aparato, como en cualquier acto de cualquier partido político: gente de todos que da la sensación que ni saben a donde van y mucho menos el por qué, pero eso no me hizo ruido, lo entiendo como parte de un folclore popular que excede lo razonal, así que me detuve en lo otro, en aquellos que me llamó poderosamente la atención (quizás como consecuencia de mi escepticismo crónico). Vi mucha gente que iba a Huracán a escuchar el discurso de SU presidenta. Grupitos chicos o parejas sueltas que preguntaba dónde quedaba el estadio ¿esa gente que hacia ahí? . Para mis adentros debo confesar que todos, o muchos de nosotros fuimos a buscar algún tipo de garantía pre elecciones: Cristina 2011. Si, si quiero que este proyecto de país continúe, quiero que esta mujer sea re electa ¡Uy que miedo para tantos! Muéranse de miedo porque no tengo dudas que este modelo se seguirá profundizando pero me fui a otro lado. Estaba contando qué vi ayer.

Me pasó que no pude entrar a la cancha, había mucha gente y llegue un poco tarde. Decidí, junto a los tres con los que estaba ir a buscar algún bar que tenga tele para por lo menos escuchar y ver el discurso y ahí pasó algo otra vez sorprendente. No fue un bar sino una estación de servicio. La televisión sintonizada en cualquier canal, alguno  que genere poco qué pensar y de golpe un zaping y un: -“Para ahí, no cambies mas”. Eramos cuatro y 10 minutos después las mesas estaban todas ocupadas (tampoco tantas ¿no? pero suficientes para generar un clima raro). De pronto nadie habla, todos escuchan, Cristina Fernández se despide y todos nos miramos como para levantarnos e irnos y alguien aplaudió, no vi quien fue pero fue alguien que estaba ahí ¿y? Todos empezamos a aplaudir enérgicamente al grito de ¡vamooossss! Se me puso la piel de gallina. Nunca viví algo así.
Volví a mi casa con la sensación de que este país es mejor desde que tenemos a Cristina. Es la primera vez que me identifico y que creo en el discurso y en las acciones del oficialismo. Otra cosa que no puedo omitir: La Cámpora. Yo no se cuando pasó ni cómo lo hicieron pero me canse de ver secundarios con la bandera de La Cámpora. Lograron estar ahí y son cientos, miles ¡es increíble! Y es kirchernista. Esto no pasaba hasta hace un par de años. Yo recuerdo mi época como estudiante secundaria en una escuela pública y los militantes de los distintos Centros de Estudiantes estábamos vinculados a los partidos de izquierda, al menos la gran mayoría y de golpe el peronismo volvió a la escuela. Increíble e impensable. En estos chicos vi militancia y compromiso, no barriletes que iban a un lugar porque sí.  Insisto: bien por la Cámpora, me sorprendieron.
Me fui otra vez. Decía que fui a buscar una confirmación que no llegó. Cristina no habló de re elección y coincidiendo con van der Kooy (¡qué loco! ¿no?) evitó hablar de peronismo…. qué bueno que coincidamos colega. “Evitó hablar de peronismo, habló de  preguntar si queremos la asignacion universal por hijo, si queremos un país más justo” Si, van der Kooy, la presidenta dijo eso ¡qué bueno que dijo eso! Porque es eso lo que está pasando en Argentina. No soy peronista, no vengo del peronismo pero no puedo no reconocer lo que Nestor y Cristina le aportaron a este país.  Hay cambios casi revolucionarios, que no son chavistas ni castristas sino argentinos pero qué miedo que este país pueda crecer sin la ayuda del país del norte, qué miedo que da que las clases mas bajas logren alcancar un mejor nivel socio cultural, qué miedo ¿no?
Bueno me sigo yendo a otros lado así que dejo de escribir, por hoy, pero  quiero dejar en estas líneas que es la primera a vez que me siento feliz de ser argentina y de estar viviendo este momento histórico desde acá adentro. Quiero que este modelo se siga fortaleciendo y quiero escuchar a nuestra presidenta en la 9 de julio y para todo el mundo, porque un estadio nos queda chico a todos y a todas.
Hasta la próxima compañer@s!

(Fotos archivo internet y Nicolás Borojovich)

LOS NORTEAMERICANOS NO GIRARON A LA DERECHA: SIEMPRE ESTUVIERON ALLÍ , por Jorge Gómez Barata*

Debido a que Estados Unidos es un país creado por acuerdo de las 13 Colonias originales, el sistema político adoptó una arquitectura federal que otorga relevancia al Congreso. De las 8084 palabras de la Constitución casi tres mil están referidas al Congreso y unas 500 al presidente y de las 27 Enmiendas 20 aluden al legislativo y a los legisladores. Originalmente era el Congreso quien elegía al presidente y todavía hoy únicamente el Senado puede destituirlo.

Los fundadores de los Estados Unidos que padecieron las monarquías europeas, especialmente la Corona Británica, repudiaban profundamente el despotismo de los reyes y no eran proclives a los liderazgos personales. Ese hecho explica por qué, en su esencia más profunda el sistema político estadounidense desconfía del presidente y se protege de él. Nadie puede ser presidente más de ocho años y casi la mitad lo han sido sólo cuatro.

Cuentan que debido a que nadie aclaró cómo debía ser nombrado, el día de la elección, un ujier trató a George Washington de “majestad”. Sintiéndose ofendido, el mandatario detuvo la ceremonia para aclarar al sirviente: “Con que me llame señor es suficiente honor”. Desde entonces, el protocolo oficial de los Estados Unidos sólo admite que al nombre del presidente se anteponga el titulo de señor”

Los Estados Unidos fueron un Estado antes de ser una nación. Un extraño lugar de América donde el catolicismo no es dominante, los sindicatos típicos no existieron, la clase obrera no fue nunca una clase para sí, el comunismo no echó raíces, nunca hubo un partido o un líder socialdemócrata y ningún general ha dado golpes de Estado. Se trata de una sociedad en la cual la polarización política no desmiente la cohesión ideológica cuyo centro no es una doctrina, sino un conjunto de metas compartidas centradas en el individuo y el éxito económico.

Quienes con fines analíticos se aproximen a la realidad política estadounidense a partir de fijaciones estereotipadas, preconceptos ideológicos o dogmas, están equivocados. Estados Unidos es un fenómeno histórico singular y una realidad política diferente.

El país realmente existente votó el martes 2, no para enviar un discreto mensaje a Barack Obama sino para humillarlo, hacerle saber que él fue puesto donde está para servirlo. Honrada y humildemente el presidente entendió de que se trataba, admitió la derrota como una paliza y habló de hacer mejor su trabajo. El sistema funciono. En parte la cuenta quedó saldada y la pelota fue puesta en el lado republicano.

Es cierto que al perder la Cámara de Representantes, el órgano legislativo más numeroso, popular y constitucionalmente con mayores atribuciones, Obama pierde poder, aunque también lo es que los republicanos adquieren responsabilidades. El 2012 está cerca pero no es mañana. Por delante hay una crisis que administrar y dos guerras que librar y lo que es más importante, encontrar una agenda y una figura convincente.

Por cierto, la crisis económica y las guerras no son imputables a la actual administración y los analistas más rigurosos reconocen que Obama hizo lo único que podía hacer que era preservar el sistema: usar recursos públicos para reforzar las instituciones económicas y financieras básicas del país. Todos los gobernantes saben que ningún líder y ningún programa hubiera sido capaz de remontar la crisis en dos años. Al exigir tal cosa el partido Republicano ha manipulado exitosamente la verdad, lo cual no es novedad.

Hace apenas dos años los americanos eligieron al presidente que podía haber sido el más liberal desde Franklin D. Roosevelt o como mínimo desde JFK para que hiciera lo que aquellos hicieron: corregir el rumbo del país, que es a lo que los norteamericanos llaman “cambio”. El pueblo americano no quiere un país diferente, sino más eficiente.

Tal vez por observar al pie de la letra una regla ética no escrita según la cual los presidentes no acostumbran a criticar a sus antecesores, Barack Obama no insistió suficientemente en que recibió de George W Bush una herencia maldita. El actual presidente fue elegido como la mejor opción tras dos desastrosas administraciones republicanas. De haber tenido en alta estima al partido republicano, los estadounidenses hubieran votado por McCain.

La explicación del fracaso inicial de Obama que llena de júbilo a la derecha dentro y fuera de los Estados Unidos y a una parte de la izquierda en el extranjero, no tiene que ver con las intenciones y la capacidad del primer presidente negro en la historia estadounidense, sino con la fuerza del conservadurismo norteamericano que le impidió gobernar. Esa receta es conocida: primero se le impide a alguien hacer y luego se le sanciona por lo que no hizo.

En cualquier caso el daño está hecho. En la política domestica, especialmente en el manejo de la economía la ganancia republicana es total: de ahora en adelante todo lo malo que ocurra seguirá siendo culpa del presidente y todos los avances se atribuirán a la victoria republicana; los proyectos sociales: reforma de salud, reforma migratoria y programas de empleos basados en la intervención estatal; así como la reforma financiera y otros serán frenados o revertidos. Podemos olvidarnos del cierre de Guantánamo y las fechas para la retirada de Irak y Afganistán están entre signos de interrogación. Lo que hace unos meses fue una oportunidad, comienza a parecer una oportunidad perdida.

A partir de ahora ante la agenda interna que es donde se negocian los votos para la elección presidencial, los asuntos exteriores pierden prioridad y con los comités de relaciones exteriores, servicios armados, inteligencia, comercio y otros en poder de la oposición, los grandes temas de la agenda internacional: limitación de armas y desarme, cambio climático y concertación para la seguridad frente al terrorismo, serán desalentados.

No se puede augurar ningún avance en las relaciones con Rusia, puede ocurrir un peligroso retroceso en los entendimientos con China; Corea del Norte e Irán deben prepararse para escenarios peores, mientras en Israel Netanyahu respirará aliviado. Está por ver si el ego y los planes futuros de Hillary Clinton toleran los cambios de énfasis

En cuanto a América Latina la receta parece ser la misma. México ascenderá entre las prioridades no precisamente para bien y puede que los procesos políticos de signo positivo, especialmente en Venezuela y Bolivia sean confrontados más abiertamente.

En cuanto a Cuba que no creyó en las promesas de Obama y nada esperó, nada pierde. Tampoco gana.

La victoria demócrata del martes 2 de noviembre no significa que en Estados Unidos haya un nuevo gobierno, aunque sí una nueva correlación de fuerzas que condiciona a la administración y la obliga a redefinir prioridades y matizar objetivos. La derecha republicana capitalizó a su favor el descontento que ella misma creo, estimuló el conservadurismo y colocó al stablishment en mejor posición. No se sabe aun cuánto capital político ha perdido Obama aunque si es evidente que sus adversarios ganaron mucho.

Hace cincuenta años que escucho decir que el pueblo americano es una cosa y sus gobiernos otra. Es falso. El pueblo americano es parte del imperio americano. No se puede decir que haya girado a la derecha porque nunca estuvo en la izquierda. Mientras se realinean las fuerzas correrán las tintas. Allá nos vemos.

*Jorge Gómez Barata es profesor, investigador y periodista cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU.

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