LA CIGARRA ARGENTINA LLEGA A CUBA

La compañía social de teatro musical Hecho x  Chicos,  LA CIGARRA ARGENTINA, visita Cuba del 5 al 18 de febrero con un intenso programa que incluye intercambio cultural y el estreno de su espectáculo “CLAVE ARGENTINA”. Son 17 niños entre 7 y 13 años que realizarán actividades sociales que les permitirán mostrar su arte y su música a miles de niños cubanos.

La Cigarra GIRA CUBA 2013

 LA CIGARRA llega a Cuba el próximo 5 de febrero a la ciudad de Holguín junto a bailarines, tangueros y narradores que en total conforman una delegación de casi 100 personas que van a conocer la Cuba Cultural.

Allí los pequeños grandes artistas mostraran su espectáculo “CLAVE ARGENTINA”, una obra teatral breve realizada en dos actos con música de la célebre cantautora argentina Maria Elena Walsh. Se completa con un concierto que incluye música río platense y cubana. En todas las presentaciones participaran niños cubanos bajo diferentes formatos (músicos, cantantes, bailarines, etc.)

Durante la gira también visitarán otros proyectos artísticos, la UNEAC, círculos de adultos mayores y  otros sitios de interés con el objetivo de generar vínculos afectivos e institucionales que potencien un fluido e intenso intercambio cultural entre ambos países.

El viernes 8 de febrero a las 15.00 hs se presentarán en el Teatro de Las Tunas junto a otras agrupaciones locales. El momento servirá para que LA CIGARRA ARGENTINA formalice el padrinazgo del Grupo de niños artistas de Manatí que también participarán del encuentro.

El miercoles 13 de febrero a las 18 hs será el Turquino del Habana Libre en La Habana quien reciba toda la alegría y la música de estos 17 argentinitos.

El viernes 15 de febrero luego de participar en un encuentro en Matanzas, se presentarán en un Festival con otros grupos cubanos en el Teatro de la localidad de Colón.

El sábado 16 de febrero a las 17. 30 hs. LA CIGARRA ARGENTINA se despedirá artísticamente presentando en el Teatro América,  de La Habana, su más completo espectáculo, acompañado de niños cubanos.

Sobre LA CIGARRA

LA CIGARRA ARGENTINA es un Proyecto Social y Artístico que utiliza el arte como elemento para contener a niños de 4 a 14 años.  Actualmente son más de 100 los niños que participan diariamente. El  Proyecto tiene su compañía de Teatro Musical que se presenta semanalmente en la ciudad de Buenos Aires,  tanto en teatros como en escuelas y barrios carenciados, llevando como misión un mensaje de alegría y esperanza a otros niños. Esta característica ha hecho que los niños que integran LA CIGARRA sean apreciados y reconocidos no sólo por su calidad artística sino porque realizan habitualmente funciones solidarias para ayudar económicamente a quienes lo necesitan. Entre su repertorio interpretan música argentina y música cubana, además de piezas teatrales.

LA CIGARRA ARGENTINA tiene un rol importante en su país en la difusión del Turismo Cultural en Cuba motivo por el cual la visita esta apoyada por el Ministerio de Turismo de Cuba, por Cubana de Aviación, por el Grupo Cubanacán, por Cubatur y por el Turoperador Argentino TIP Travel, que es el impulsor de la iniciativa.-

Info@lacigarra.org

Jimena Riveros.

VINIERON Y NOS REVOLUCIONARON LA VIDA

CRÓNICA / La Colmenita de Cuba

No se por donde empezar. La palabra intensidad es lo que más me surge. Intentaré ser precisa aunque no garantizo, cuando el corazón interviene todo se trastoca. La Colmenita Argentina, un grupo de teatro infantil que comenzó a formarse en octubre de 2011, organizó un Festival de música y teatro de y para niños. En este contexto de desarrolla esta historia.

Todo se origina a mediados de marzo, cuando mi hijo Bautista comienza a integrar La Colmenita. Ahí empezó esta familia por vez primera a vincularse al arte desde el lugar mas sano: el juego. Él iba a los “ensayos” dos veces por semana y casi inmediatamente llegaron las funciones y los ensayos con público. Todo cambió. Nos empezamos a despertar por las mañanas antes de la escuela cantando, todos, canciones desconocidas. Es que la Colmenita surge hace 22 años en Cuba y esa impronta está impregnada acá también. “Cucarachita Martina” , la obra con la que nosotros arrancamos, se metió en nuestros desayunos y cenas y los personajes que intervienen en ella eran, sin querer, interpretados por nosotros cinco (mi marido, yo, mi hijo mayor, Bau y hasta la pequeña que tiene 4 años).

Un día nos enteramos que habría un festival y que vendrían, entre otros, algunos chicos de La Colmenita de Cuba. ¡Qué lindo! ¡Qué buen momento! Pero no era todo. Venían 23 niños y ocho adultos y todos, es decir los 31, se hospedarían en casas de las familias de los colmeneros argentinos. Inmediatamente se formó algo así como un comité de hospitalidad, organizado por tres familias de acá, de Argentina. A nosotros nos tocaban dos niños: uno de nueve añitos y otro de 12. Con gran expectativa los esperamos. Y llegaron. En mi caso llegó primero Marco (el de nueve) y casi una semana después Olito, que debió permanecer más tiempo en Cuba porque estaba filmando la segunda parte de “Y sin embargo”, que aclaro no tenía idea que de era. El 9 de julio entonces llegó Marco. Teníamos en casa a un chiquito que nunca había salido de su país. Ya estábamos en comunicación con sus padres, desde varias semanas antes, así que nos íbamos haciendo una idea de quien era pero nada es como parece, a veces se supera todo. Marquito llegó feliz a vivir una experiencia colmenera y a ofrecer lo mejor de él. ¡Ay! Es tan literal esto, ojalá puedan ustedes entenderlo. Tenía un hijo mas sin darme cuenta. Al principio fue tensionante debo reconocer porque estaba muy preocupada por como se podía sentir pero poquito a poco me fui relajando. Ya al tercer día, desde la cocina de mi casa, gritaba sin culpa: “Marquito, a bañarse” ó “comé un poco más” o “¿te lavaste los dientes”. Todo igual que con nuestros hijos. Sin que nos diéramos cuenta de los días llegó Olito. ¡Uy esa llegada! Es que lo esperábamos a una hora y el vuelo se fue demorando y llegó como 8 horas después… pero llegó y llegó con toda su impronta. Olo es el protagonista de “Y sin embargo se mueve” (obra teatral de La Colmenita llevada al cine por Rudy Mora) pero es un niño como cualquier otro de esa edad y Marco hace del cartero en “Cenicienta según los Beatles”. Bueno, el tema es que llegó y Marquito estaba feliz de también tener en su casa a un compatriota. En cuanto llegó Olo nos empezamos a enterar de qué iba la obra, incluso pudimos ver la película que él nos trajo de regalo. Ahí deje de entender racionalmente todo. Veía la película y lo veía a él al ladito mió haciendo comentarios como cuan critico y no entendía. Era como que no era el mismo. En fin, fue una sensación que me acompaño durante los 20 días que estos hijos míos estuvieron acá. Ya entenderán.

El festival implicaba una serie de funciones y ensayos que desde lo logístico se ven bien pero que al vivirlas eran algo más complicadas, sobre todo para una familia que nada tiene que ver con el mundo artístico. No es que eran tantas horas ni muchos menos pero la dinámica era distinta. Y estaba mi Bauti, que no estaba ni movilizado, ni nada. Todo era parte de algo que esperaba y la expectativa de él tenía que ver con el juego y no con LA llegada de los niños de La Colmenita de Cuba. Es que eran todos unos más, los míos los tuyos, los nuestros, algo casi guevarista, algo como aquello de: “Acuérdense que cada uno de nosotros solo no vale nada” ¡Éramos un todo verdaderamente!. Comenzaron las funciones. La primera que veo es “Cenicienta según los Beatles”. Yo estaba filmando la obra y en un momento lo veo a Marco, a mi Marquito, salir a escena con teatro lleno vestido del Cartero. Nos les puedo explicar todo lo que me pasó en ese momento. No lo podía ver porque no podía parar de llorar (algo que debo reconocer, me pasó bastante). Sentí tremendo orgullo e intentaba ser objetiva  pero no, el corazón excedía cualquier cuestión de la cabeza. Fuerte. Terminó la función y me fui corriendo a los camerinos para abrazarlo y decirle lo muy orgullo que estaba. Yo no era conciente del vínculo que ya se había gestado.

No se cuando fue, no se si antes o después de lo que cuento, que presencio una ronda antes de la función. Una ronda es un círculo, íntimo muy íntimo donde Tin Cremata* se sienta con los niños que van actuar y se concentran en lo que está por empezar. Ese momento es solemne pero no de silencio, nada que ver con eso, sino de cantos y risas y mucho, mucho, muchisimo amor. Y después todos son el personaje que interpretan con lo que cada uno le aporta (que creanme no es poco).

Y entonces llega “Y sin embargo”, todo el mundo esperaba esa obra porque es una gran obra de La Colmenita de Cuba. Bueno, llega y la veo. Comienza diferente a todas, es que esta es dirigida a un público al menos adolescente porque hay mucho por pensar y mucho más por entender. Comienzo a verla, también cámara en mano, y otra vez lo mismo: me traiciona el corazón. Es que cuando veo a mi Olito, al mismo que mando dormir, al que le recuerdo que se lave los dientes… cuando lo veo haciendo de Lapatún, otra vez no entiendo nada. Y lo entiendo todo. Debo primero dejar que el corazón lata, y si late fuerte mejor aún y debo poder correrme del lugar que en suerte tengo (de tenerlo como “hijo” acá) y disfrutar la obra. Y lo pienso en ese momento y no puedo y entonces lloro. Pero después despersonifico y me olvido de todo y veo la obra ¿Y? lloro otra vez pero ahora por todo lo que aprendo, por lo que esta obra de teatro me deja… y lo escucho a Silvio y mi corazón sigue estallando pero de felicidad por estar ahí, por poder ser público se semejante obra. Después del primer cimbronazo de ver a estos niños en acción,  todo vuelve a su cause normal.

Deben entender ustedes que esta convivencia nos marcó. Todo siguió mas o menos igual. En realidad no. Todo siguió momento a momento con los corazones más expuestos. Es que después ya no eran solamente los niños que teníamos en casa sino que eran todos, y todos incluye a los grandes también.

El viernes 28 los más chiquitos de La Colmenita Argentina hacían una función de Mini Cucarachita Martina con las orquestas, perdón LAS ORQUESTAS de las dos Colmenitas. Ese día mi hijo hacia del Charro Díaz, un ratoncito mexicano que intenta ganarse el corazón de Martina. Y no era una función más. Él quería que fuera diferente y ¿por qué? Porque su nueva familia cubana estaría ahí ¡Ay Dios! Lo vimos brillar de felicidad. Fue un charro despreocupado, tranquilo y con un corazón tan, tan grande. Créanme. Ese día fue distinto porque mi hijito como casi todos los niños de La Colmenita Argentina actuaron en las obras de los niños cubanos, hubo incluso obras fusión pero  Bauti no se mostró diferente en ningún sentido cuando participó en ellas. Ni nervioso, ni exaltado, ni nada, todo de lo más normal pero esta última función era evidentemente distinta. A ver… para que entiendan la gravedad del asunto: ese viernes desayunamos todos juntos y entre las chocolatadas y el mate veo en Bautista una expresión dolorosa: -¿Te pasa algo? , pregunte. –No, mami. Al rato lo mismo. Y entonces le digo: – Estas triste ¿Qué te pasa?. Y Bauti estalló en llantos y nos dijo: – Es que los voy a extrañar mucho. Esto creo explica todo. Es simple. Es amor. Y ya.

Después de la función nos fuimos volando para hacer las maletas. A las 22 hs debíamos estar en el teatro para que los cubanos, micro mediante, fueran a Ezeiza. Eso fue de locos. Nadie quería hacer nada. Llegamos al teatro y enseguida al micro. Bauti fue hasta el aeropuerto ahí mismo, junto a Marquito. Mi marido y yo íbamos en un auto con nuestros dos hijos siguiéndolos y como nosotros varias familias mas. Llegamos a Ezeiza y el preembarque nos dio tiempo para las fotos, los juegos, las risas y todo eso. Hasta que llega el momento del embarque y Kristi (coordinadora general de La Colmenita de Cuba) dice: – Despídanse de sus familias argentinas. Yo hasta ese momento estaba bien. Ahí, recién ahí, me di cuenta que se terminaba todo. Olo ya había viajado varias veces y está mas “ducho” para los dolores de las despedidas pero Marco, mi Marquito no. Ni tampoco mi hijo. Él se fue a jugar a otro lado haciendo de cuenta que nada pasaba. Fue terrible sépanlo pero ese sabor amargo enseguida se transformó y es lo que hoy nos despertamos explicándoles a nuestros tres hijos que padecen una rara enfermedad conocida muy bien en Cuba: COMPAÑERISMO que encina lleva grandes dosis de amor y compromiso.

Siento profunda nostalgia pero ante todo gran orgullo de haber sido protagonista de este gran juego que se le ocurrió a La Colmenita Argentina y un profundo amor por La Colmenita de Cuba, que en esta cosa internacionalista, fieles a su nación llegaron a la Argentina a revolucionarnos la vida.

Hasta Siempre. Volverán.

*Carlos “Tin” Cremata es el creador y fundador de La Colmenita porque “había una vez, un 14 de febrero de 1990…”

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Texto: Jimena Riveros, mamá colmenera // Fotos: Emilio Marolla

REMOVIENDO EMOCIONES

El teatro del Viejo Mercado estrenó nueva obra en su cartelera, fue “Y sin Embargo se mueve” de la compañía de teatro infantil La Colmenita de Cuba.  Estos chiquitos llegaron el pasado 9 de julio a nuestro país a sumarse al Festival Infantil de Teatro Musical (organizado por La Colmenita Argentina) hecho por niños que comenzó el 14 y concluye el 29 de este mes. También trajeron “La Cenicienta según los Beatles”, una adaptación del conocido cuento que invita a bailar hasta al mas reticente.

Foto: Kaloian Santos Cabrera

“Y sin embargo se mueve” está dirigida a un público un poco más grande del habitual: Adolescentes y adultos. Narra una historia que toca el corazón e invita a la reflexión. Comenzaron a representarla hace algunos pocos años y se convirtió en la obra mayor de la compañía, a tal punto que fue llevada al cine por el director Rudy Mora con prácticamente el mismo elenco.

A través de la música de Silvio Rodríguez estos niños nos llevan a repensar qué es lo real. Y es Lapatún quien nos confunde, nos vuelve sensibles, nos angustia y nos hace reir con fuerza. Ese niño de unos 10 años que dice haber visto algo imposible. La historia va y vuelve, la razón pelea con el corazón en una lucha que enseña y deja varias moralejas porque “todo puede ser verdad”.

María y Shafín, son los dos personajes femeninos que se destacan acompañando a Lapatún. Estas niñas tienen voces increíbles y sus personajes emocionan al punto de las lágrimas. A estos tres grandes actores, los acompañan una maestra y un director que revelan porqué en busca de un sueño se gana y se pierde.

Son en total 23 niños cubanos en escena que juegan a ser actores y cantantes y durante las presentaciones en Buenos Aires se les suman algunos de los integrantes de La Colmenita Argentina. Del total casi la mitad integra también la ya famosa orquesta musical deLa Colmenitacon batería, piano, guitarra, bajo, flauta, violín y  tumbadoras.

La obra termina con el tema “La Maza” que es ovacionado. El teatro vibra de intensidad. Por si esto no alcanzara uno de los muchachos cierra con “Imaginada” y el público que hace rato permanece de pie comienza a retirarse. Es que gracias a Galileo que en referencia a la Tierra dijo en voz baja: “Y sin embargo se mueve”, esta frase será siempre el símbolo de la manifestación del espíritu libre del hombre, en su búsqueda de la verdad. Los niños de La Colmenita no hacen otra cosa que dar fe de esto mismo.

Un  espectáculo de gran nivel los espera en el barrio porteño del Abasto.-

Elenco Principal: Olo Tamayo (Lapatún); Carolina Fernandez (María); Liliana Sosa (Shafín); Andy Fornaris (Marco); Ernesto Escalona (Pando); Roberto Diaz (Peco); Claudia Alvariño (maestra); Luis Manuel Iglesias (director de la escuela); Ana Laura Escalona, Lilian López y Ana María García (niñas del Consejo). // Director General de La Colmenita: Carlos Alberto Cremata.

Próximas Funciones

Jueves 19/07        21 hs “Y sin embargo se mueve”, por La Colmenita de Cuba.

Viernes 20/07     16 hs “Cucarachita Martina”, por La Colmenita de Chaco.

Sábado 21/07       16 hs “Derechos Torcidos”, por Vuelo en V de Tucumán.

Domingo 22/07    15 hs  “Juegos y Canciones”, por La Colmenita Argentina.

20 hs “Y sin embargo se mueve”, por La Colmenita de Cuba.

Miércoles 25/07   16 hs “Cenicienta según los Beatles”, por La Colmenita de Cuba con participación de La Colmenita Argentina.

Jueves 26/07         16 hs “Si pero ya no”, por La Colmenita Argentina.

21 hs “Y sin embargo se mueve”, por La Colmenita de Cuba.

Viernes 27/07       16 hs “Mini Cucarachita Martina”, fusión de La Colmenita de Cuba yla Argentina.

Sábado 28/07        16 hs “Si pero ya no”, por La Colmenita Argentina.

Para mayor información podes entrar en www.lacolmenita.org o escribir a info@lacolmenita.org, dirigirte al Teatro del Viejo Mercado – Lavalle 3177 – o ingresar en  www.tuentrada.com

Texto: Jimena Riveros // Fotos: Kaloian Santos Cabrera

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ARGENTINA YA TIENE SU COLMENITA

La Colmenita es un proyecto cubano que  a través del teatro y de la expresión musical nutre a niños y niñas, de entre 4 y 15 años, de valores éticos y sociales. Lleva más de 20 años de experiencia y se ha traslado formando nuevas colmenas en España, Panamá, Venezuela, Republica Dominicana, Colombia, México y  ahora también en la Argentina.

La Colmenita Argentina. Foto: Ornella Capone

La realización de semejante proyecto en nuestro país se realiza gracias al aporte de TIP Travel Bureau que es un operador turístico que lleva dos décadas vinculando a Cuba y Argentina. Ellos son los responsables de aportar los fondos que garanticen la continuidad y expansión del proyecto que en dos meses ya cuenta con tres sedes (La Plata, Palermo y Almagro) y que en abril de 2012 estará formándose en las provincias de Tucumán, Misiones, Chaco, Córdoba, Jujuy y Corrientes. La obra que están desarrollando y que se presentó bajo la dirección artística de Claudio Ledesma con gran éxito en el Centro Cultural Konex es “La Cucarachita Martina”, basada en un popular cuento infantil iberoamericano. Allí actúan hoy 40 niños.

Para lograr captar el espíritu de La Colmenita vinieron a formar nuevos profesores y a trabajar y coordinar el trabajo de estas “nuevas abejitas” los instructores cubanos Malú Tarrau y Armando Alpizar. Los chicos ensayan tres veces por semana, dos horas cada vez lo que genera un estrecho vínculo entre los directores, los artistas y las familias de ellos. Según Marcelo Sonenblum, responsable de TIP Travel Bureau, se tuvo que plantear un cambio paradigmático en la metodología de trabajo a la que se acostumbra en este país, entre otras cosas porque ensayan todos los chicos juntos más allá de la edad y también porque se les ofrece un espacio artístico con una carga horaria similar a la que las familias argentinas acostumbran a poner por ejemplo en  las clases de fútbol infantil y sostiene: “El objetivo es social, excede lo artístico”.

de izq. a der. Armando Alpizar, Malú Tarrau, Tania Férnadez Fraga, Marcelo Sonenblum y Claudio Ledesma. Foto: Emilio Marolla

Con el fin de entender un poco cual es la esencia de La Colmenita, buscamos a Malú y Armando, los que entre risas, anécdotas y mucho amor contaron sus impresiones de esta experiencia cubano – argentina.

¿Cómo vivieron el proceso de formación de esta nueva Colmenita?

Armando Alpizur: Ante todo, que me hayan enviado a este país es un gran honor porque en Cuba todos crecimos escuchando cosas sobre la cultura argentina tanto en materia musical como actoral, así que significaba un reto pero a la vez un honor. Hay que entender también que nosotros no vinimos aquí a hacer teatro, vinimos a hacer Colmenita que es lo que sabemos hacer. Lo que nos interesa es, a través del teatro, formar en valores que tanto tienen que ver con la familia.

¿Formaste parte de alguna otra Colmenita por fuera de Cuba?

Armando Alpizur: Si. En España, Venezuela y Panamá

¿Qué semejanzas y diferencias encontras entre esas experiencias y esta?

Armando Alpizur: En España y en Panamá se dio que los niños eran de familias muy humildes y depositaban todas sus expectativas en este espacio, como si fuera el único lugar donde podían divertirse. Algo similar sucedió en Venezuela aunque menos marcado. Aquí nosotros teníamos temor por la inversa, es decir, al tantos niños acceder a la TV y a las computadoras fueran quizás más introvertidos y la verdad es que nos sorprendieron. Aún no salgo de ese asombro. Por otro lado han conformado un grupo sumamente solidario, los más grandes son los que ayudan a los más pequeños pero sin que nadie se los pida y esa es La Colmenita.

Malú Tarrau:Nosotros buscamos que los niños se integren, no que sean excelentes bailarines, sino que disfrute, que siga siendo niño, que juegue arriba del escenario porque el niño ante todo es niño que en todo caso juega a hacer teatro. Si eso no pasa, se aburre.

Armando y Malú. Foto: Emilio Marolla

¿Cómo es formar parte de este proyecto?

Malú Tarrau: Bueno, yo tenía tres años cuando empecé y de hecho si tengo que buscar recuerdos de mi vida no los encuentro antes de La Colmenita.

Armando Alpizur: Ella desde muy pequeña mostró las condiciones que tenía para la actuación, era algo que todos veíamos.

Malú Tarrau: Esta es la primera vez que estoy como maestra. Me gradué hace 6 meses e inmediatamente me sumé porque si bien durante la carrera no pude participar en forma activa de las obras, siempre las seguía. Ahora volví. Como parte del proceso que trabajamos en La Colmenita fui pasando a los más pequeños mis roles y así lo mismo el resto de mis compañeros que fueron creciendo.

Armando Alpizur: Es por esto mismo que es muy importante predicar con el ejemplo porque son los más grandes los que son observados por los más pequeños.

¿Cuál es la expectativa de ustedes para el próximo año en Argentina?

Armando Alpizur: Crecer y hacer.

Malú Tarrau: …Y hacer cosas nuevas. Queremos incursionar en la música porque tenemos muchos niños con aptitudes. La mayoría toca algún instrumento: bateria, guitarra, violín… Es algo que tenemos que aprovechar.

Armando tiene 57 años y es uno de los fundadores de La Colmenita, lleva 22 años junto a este movimiento artístico que va sembrando nuevas semillas en distintas partes del mundo. Malú, se acaba de recibir de la ENA (Escuela Nacional de Arte en Cuba), tiene 19 añitos e integra La Colmenita desde los 3. Fue la protagonista del film “Viva Cuba” y recientemente se la pudo ver desempeñándose en el largometraje “El Ojo del Canario”, como hermana mayor del Apostol José Martí.

Una dupla brillante que promete sacar hacia fuera el artista que habita en tantos niños argentinos de la mano, por supuesto, de un equipo de artistas nacionales con gran talento y vocación. –

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Si queres acercarte a conocer esta propuesta innovadora que integra, educa y divierte a niños y niñas de diferentes edades podes escribir a: info@lacolmenita.org y solicitar allí toda la información que necesites.

Texto: Jimena Riveros // Fotos: Emiliano Marolla / Ornella Capone

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