MERECIDO PREMIO LA MILITANCIA

– Croniquita –

Los periodistas Stella Calloni* y Eduardo Aliverti recibieron el premio “Rodolfo Walsh” a la trayectoria periodística en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

La ceremonia se realizó el 27 de noviembre a sala llena en el aula Anfiteatrada  del edificio Néstor Kirchner y aunque comenzó sin luz esto no impidió que el clima de festejo se desarrolle. La decana Florencia Saintout con profundo respeto y mucho humor explicó que  en el caso de Calloni el Consejo Directivo de la Facultad le otorgó el galardón entre otras cosas por su “minuciosa investigación sobre Latinoamérica” y a Aliverti por su profundo compromiso por la verdad, la justicia y la memoria. El encuentro fue en un clima casi familiar donde no faltaron las anécdotas que mostraban a una Calloni despistada y con una gran capacidad para reírse de si misma. “Es el premio de este Walsh que convoca desde la Universidad Pública”, dijo la decana mientras explicaba que no puede ser nunca un homenaje neutral.

Tras las palabras de Saintout le tocó el turno a Mona Moncalvillo, elegida por la homenajeada para presentarla dado que se conocen hace muchos años y han compartido varios espacios: “Para Stella siempre el epicentro es el ser humano”, dijo su colega y amiga.

Al momento de tomar la palabra la escritora, periodista, corresponsal y poeta (rasgo que debiera conocerse aún más) explicó lo mucho que la enorgullecía recibir este premio sobre todo “de tanta gente joven”, haciendo alusión a los presentes – en su mayoría estudiantes – y a la decana. Fiel a su estilo siguió con algunas historias personales que marcaban cómo fue viviendo su profesión a lo largo de los últimos 50 años y en materia de política exterior destacó: “La relación entre los Estados Unidos y América Latina marcó nuestras vidas y nuestras muertes y por eso debemos conocerla y estudiarla” y en este sentido pidió “recuperar el sentido de la descolonización”. Respecto al “periodismo militante”, termino que intentan usar peyorativamente  los medios monopólicos dijo: “Somos militantes orgullosamente de la verdad”.

Posteriormente fue ella misma quien le hizo entrega a Aliverti del premio, que según él es el más conmovedor que recibió porque representa una victoria cultural y explicó que es un defensor del periodismo militante porque no existe la independencia: “Uno siempre depende o del que le pone la pauta, o de los que lo contratan o incluso de sus propios ideales… uno es libre cuando decide no decir algo de lo que no está seguro”.

Los agasajados recibieron también una remera y un libro publicado por la agrupación Rodolfo Walsh y una decena de adhesiones de agrupaciones, partidos políticos, movimientos sociales y de las embajadas de Cuba y Venezuela, entre otros.-

*Stella Calloni  fue corresponsal de guerra en América Central y se especializó en política internacional.  También dirigió revistas  y actualmente es corresponsal del periódico La Jornada, de México. Ha publicado varios libros entre los que se destacan El hombre que fue Yacaré (1998); Operación Condor (1999) y  Evo en la mira  (2009).  Es también presidenta del Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba .

Texto:  Jimena Riveros

Foto: Web de Facultad de Periodismo y Comunicación de la UNLP

“Una de las esencias de este pueblo es su humanismo”

Por Jimena Riveros, para Hamartia  // Fotos: Roberto Suarez

Entrevista a Emiliano Mariscal

Llegó a Cuba a los 19 años para estudiar medicina. Ahora tiene 30 y está haciendo la especialidad de Higiene y Epidemiología. El año que viene concluye esa etapa y comienza otra muy importante, porque vuelve a Argentina con el precepto martiano acerca de la utilidad de la virtud. Emiliano piensa que “todo saber nos compromete a hacer todo lo posible por convertirlo en algo bueno para la humanidad”.  Y no tengan dudas que lo hará.

¿Por qué decidiste estudiar medicina en Cuba?

Cuando terminé el secundario, empecé el Ciclo Básico Común en la UBA. En ese tiempo realicé cursos de electrocardiograma y entré en contacto con personas que estudiaban medicina y que me transmitieron su descontento respecto de la forma en que se aprendía medicina, la poca experiencia práctica y los excesos academicistas de muchos profesores. En fin,  argumentaban que todo lo relacionado con la vocación de sanar, de consolar en caso de que la cura no sea posible, se iba perdiendo en la madeja del proceso docente educativo. Aquello, de alguna manera, me puso en alerta.

Desde pequeño pensaba estudiar medicina. Creo que la pérdida de mi abuela paterna luego de un proceso de enfermedad prolongado contribuyó decisivamente en mi elección. Cuba era para mí un país especial, conocía de manera general aquella isla rebelde y sentía mucha admiración por su historia (de la cual hoy puedo decir que desconocía totalmente). Un día supe que en La Habana existía un sitio llamado Escuela Latinoamericana de Medicina, donde se formaban jóvenes de todo el continente con la de idea de que regresaran luego a sus lugares de origen y supe que iba a estudiar ahí. Por lo que, gestiones mediante, se pudo concretar en abril de 2001.

Contanos un poco que es la ELAM

La Escuela Latinoamericana de Medicina es un proyecto de la Revolución Cubana, nacido a raíz del paso de 2 huracanes por Centroamérica y el Caribe (George y Mitch). El líder histórico del proceso revolucionario cubano, Fidel Castro, interesado en ayudar de verdad a los pueblos humildes del continente, realizó el siguiente razonamiento: Luego de los primeros momentos posteriores a un desastre natural la ayuda internacional comienza a disminuir, en la medida en que los medios de comunicación van pasando a otras noticias, los pobladores de aquellos sitios, fundamentalmente las personas de extracción más humilde, padecen la falta de todo tipo de atención.

Cuba, desde los inicios de la revolución hizo del internacionalismo uno de sus valores fundamentales. Motivado por ello brindó ayuda a numerosos países del mundo ante situaciones de desastres o necesidades en salud. Pero aquel razonamiento iba más profundo y buscaba una manera concreta de que Cuba pudiera contribuir a que aquella situación de  carencia de personal de salud, se resolviera de forma permanente. Así surge la idea: porqué no formar médicos que sean de aquellos lugares, de manera que al concluir sus estudios puedan regresar a sus pueblos y brindar salud a todo el que la necesite. Eso es la ELAM.

¿En qué condiciones estudian los extranjeros en Cuba?

Durante los dos primeros años vivimos en una escuela ubicada en La Habana, allí cursamos los estudios de lo que se denomina ciencias básicas, estudiando materias esenciales como fisiología, bioquímica, anatomía, embriología, agentes biológicos, entre muchas otras. Aquel sitio se convierte en una pequeña ciudad en la cual convivimos jóvenes de muchos países del mundo, nuestros profesores son eminentes profesionales cubanos de las ciencias médicas. Nos proveen la bibliografía  gratuitamente, al mismo tiempo nos brindan uniforme, aseo personal, así como un estipendio mensual. Vivimos en habitaciones ubicadas en la propia escuela y comemos en sus comedores. Además, la escuela cuenta con áreas verdes para la realización de deportes en los tiempos libres, la ubicación en la propia costa habanera, la convierte en un sitio especial.

¿Y después de esos dos primeros años?

A partir del tercer año continuamos los estudios en las universidades médicas ubicadas en cada una de las provincias del país (hay que aclarar que existen en Cuba 24 instituciones universitarias de medicina) iniciando lo que se denomina las ciencias clínicas. Allí emprendemos el conocimiento del método clínico epidemiológico a partir de la educación en el trabajo, vinculados a Hospitales Universitarios, desde ese momento y hasta que concluimos la carrera aprendemos con pacientes, nos responsabilizamos con diferentes acciones según el año de la carrera en que estamos, siempre bajo la supervisión estricta de los profesionales médicos de cada una de las salas. Entramos en contacto estrecho con la población cubana, lo cual se constituye en fuente de aprendizaje, de enriquecimiento permanente. Nuestros profesores, muchos de ellos con experiencias internacionalistas en países del mundo, nos van transmitiendo su saber y fundamentalmente el sentido humanista de nuestra profesión. Vivimos a diario la solidaridad y la hospitalidad de un pueblo con mucha riqueza de valores.

¿Reciben la misma formación los médicos cubanos que los extranjeros?

La única diferencia entre los médicos cubanos y los que estudiamos en la ELAM es que no recibimos clases de filosofía e historia de Cuba, tampoco nos imparten clases de preparación militar que sí figura en la currícula de los estudiantes cubanos.

Hay una organización de médicos argentinos formados en Cuba…

La propuesta Tatú es un proyecto que nace del compromiso asumido de regresar a nuestros sitios de origen y brindar atención médica a quien no tenga acceso a ello. Nace al calor de la crisis del neoliberalismo en Argentina, y se fue concibiendo durante las estancias de vacaciones de los estudiantes, quienes bajo la coordinación de un grupo de padres íbamos estrechando vínculos con movimientos sociales de aquel entonces, lo cual nos permitía profundizar el contacto con nuestro país y sus necesidades.

Luego de la primera graduación en el año 2005, dos compañeras egresadas iniciaron el trabajo de atención médica en estrecha relación con movimientos sociales de aquel entonces. Tatú como símbolo de internacionalismo, pues fue ese el nombre del Che Guevara en su misión internacionalista en el Congo.

El compromiso con los más humildes ha dado el fruto de muchos trabajos realizados en diferentes asentamientos y barrios del Gran Buenos Aires, denominados misiones, y mediante los cuales se brindaba la posibilidad de que personas sin acceso a servicios de salud pudieran tener una atención médica.

En el camino han surgido muchas iniciativas, proyectos que están basados en una interpretación del proceso Salud – Enfermedad – Atención que pone en el centro al hombre y esa interacción social es una de las determinantes fundamentales de la falta de salud. Se trata de considerar a la salud como el objetivo fundamental, de ahí el carácter preventivo de la acción acometida. Pienso que la propuesta Tatú es una de las experiencias que hace realidad la idea por la cual fue concebida la ELAM.

¿Qué es lo que debiera hacer un médico argentino recibido en Cuba? Es decir ¿implica el compromiso de realizar algùn tipo de trabajo solidario en nuestro país?

Foto: Roberto Suarez

No existe para el graduado en la Escuela Latinoamericana de Medicina ningún documento que comprometa una acción determinada, sin embargo la impronta de la experiencia, el contacto cotidiano con su pueblo, van marcando el camino de la acción futura en muchos de nosotros.

Una de las esencias de este pueblo es su humanismo, cuya raíz en la historia se encuentra en el pensamiento de José Martí. No es posible hacer valoración alguna de Cuba y su proceso revolucionario sin colocar en su justo lugar el ideario martiano. Nuestra cotidianidad rebosante de ese humanismo nos va forjando una identidad, que es de alguna manera la característica de todo profesional de la salud que se gradúa en Cuba. El humanismo del que hablo estriba en el amor al ser humano, en la confianza en su superación, en colocarlo en el centro del asunto, de manera que su bienestar y por tanto su estado de salud es la preocupación fundamental. Esto genera el ejercicio de una solidaridad que es parte de lo que consideramos el buen hacer, y que a nivel del país (Cuba) ha sido fuente de estoicas y heroicas obras de solidaridad en disímiles países del mundo. Resumiendo, en ejercicio de ese humanismo aprendido y aprehendido, amparado en la confianza en el ser humano, nuestro ejercicio profesional se dirige a alcanzar bienestar colectivo, partiendo de un concepto de salud en el cual se involucran diversos factores, individuales, sociales, ambientales.

La premisa fundamental del buen estado de salud es la capacidad del individuo de exceder el marco individual, de adaptarse a las condiciones del medio, de lograr un estado de equilibrio en el cual desarrollarse en armonía con la naturaleza. Este pensamiento es la antítesis de la caridad, que es la acción de hacer algo por otro pero teniendo como base un beneficio personal, como aquellos que creyendo en la existencia de un ser superior que exige para la vida eterna “ayudar” a los demás, hacen actos de beneficencia que nunca ayudan a la superación de ningún problema, pues este tiene siempre causas profundas y requieren por tanto acciones radicales, que lleguen a la raíz

Es decir, que si todo logra asimilarse como debiera surge implícitamente un compromiso solidario…

Quienes han logrado asimilar y hacer suya esta concepción consideramos que nuestra graduación – como profesionales y como seres humanos más íntegros – deviene el inicio de una forma de vida en la cual nuestras herramientas han de estar siempre dispuestas a aportar al bien estar de los demás. Se trata, pues, de otro precepto martiano que refiere a la utilidad de la virtud. Por tanto adquirir un conocimiento se convierte inmediatamente en un compromiso con los demás, para hacer que del mismo surjan las herramientas capaces de contribuir al mejoramiento humano.

Como mínimo, todo graduado en la ELAM ha de sentir la necesidad de ayudar al otro, es muy fuerte el mensaje de todo un pueblo y en ese sentido todos hemos vivido de forma permanente esto de que lo único que nos piden es que al regresar hagamos algo por la gente que lo necesita. Estas palabras cualquier egresado las ha oído en innumerables oportunidades, de la boca de toda persona con la cual puede haber tenido contacto y sin lugar a dudas ha de pesar en la conciencia.

¿Cómo es que Cuba logra ser pionera en avances biotecnológicos?

El pueblo de Cuba tiene la profunda determinación de defender siempre su soberanía, manejar siempre las riendas de su futuro. En este sentido ante la inminente caída del campo socialista, y contando con un recurso humano muy capacitado, amparado también en el pensamiento visionario de su líder histórico emprende el camino del desarrollo de la biotecnología, mediante la cual ha podido resistir durante los años difíciles del periodo especial, donde a la caída del campo socialista se suma el ilegal y genocida bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos. Con el paso del tiempo y la recuperación progresiva se ha logrado un polo científico con un rosal de éxitos en el campo de la biotecnología, al punto de convertirse en un referente a nivel mundial.

Hablemos de esos avances

Es importante señalar que el desarrollo de la Salud Pública en Cuba  ha contado con un factor fundamental, la voluntad política potenciada con una amplia participación social en el enfrentamiento de los principales problemas de salud. Garantizar niveles adecuados de vida a la población al mismo tiempo que brindaba servicios de salud universales, gratuitos y accesibles a toda la población fue dando frutos en los principales indicadores sanitarios. Hitos de este proceso lo constituyen la vacunación con 12 vacunas para la prevención de 13 enfermedades en prácticamente el 100 % de los niños, la erradicación de enfermedades infecciosas como la poliomielitis, difteria, tétano neonatal, tos ferina, meningitis postparotiditis, meningitis tuberculosa, síndrome de rubeola congénita, sarampión, rubeola y parotiditis. Otras enfermedades como la meningoencefalitis meningocóccica redujo su mortalidad en un 98% y la morbilidad en un 93%, la incidencia de hepatitis B muestra una reducción del 98% en menores de 15 años.

En los primeros años de revolución y en medio de dificultades económicas que hubieran podido constituir un obstáculo insalvable, es creado el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), el cual se constituiría instrumento necesario para ejercitar la creación científica en el país. Luego se crean los 12 institutos de investigación de salud pública que funcionan en la actualidad entre los que se destaca el Instituto de Medicina Tropical.

En la década de los 80 se produce el salto cualitativo a partir del uso intensivo de interferón como una potente arma antiviral utilizado en el tratamiento de las epidemias de dengue y conjuntivitis, que determinó en 1982 la creación del Centro de Investigaciones Biológicas, que luego se convertiría en el hoy reconocido Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (1986), pionero en los estudios de biología molecular y en el desarrollo de métodos de ingeniería genética.-

Emiliano Mariscal  integró  la Brigada Médica Cubana Henry Reeve, en Haití). En 2010 escribió una carta que refleja el espíritu con el que  son formados los médicos en Cuba: “… Ser joven tiene eso de sentir la convicción de que uno vive momentos determinantes para la historia de la humanidad. Al mismo tiempo la vorágine del día a día no permite interiorizar la importancia de la acción: materializar el sueño de que jóvenes humildes de América Latina sean capaces de brindar asistencia médica a quienes la necesiten en cualquier sitio del mundo. Cada escenario es importante, desde Haití como miembros de esta Brigada Médica y en cualquier recóndito lugar la lucha es una sola, una nueva visión del mundo y la vida impera en nuestro continente”.-

La vida de Emiliano transcurre en estos momentos en la provincia que liberó el Che, Villa Clara. Él está haciendo allí  su especialidad y tiene muy en claro que debe volver a la Argentina para plasmar  todo aquello que aprendió en Cuba. –

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