Solidaridad con Cuba

DEL MUNDO A CUBA Y DESDE CUBA PARA EL MUNDO

Historia de un Campamento que lleva más de 30 años recibiendo a miles de personas de distintos puntos del planeta. A través de las palabras de Armando Guerra y Emilio Hernandez Concepción  recorrimos esa historia de la que vos podes ser parte.

Foto: Jimena RiverosEl ICAP, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, que cuenta con sedes en todo el país, se creó el 30 de diciembre de 1960 por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro a partir de la demanda de personas de todo el mundo que sentían simpatía por la Revolución cubana. Tenía en sus comienzos un pequeño campamento en la parte Este de la provincia de La Habana pero dado que necesitaban algo más grande es que se decidió ocupar el predio que hoy se utiliza como Campamento Internacional Julio Antonio Mella (CIJAM), ubicado en Caimito, provincia de Artemisa a 40 km del centro de La Habana. Es allí adonde llegan las Brigadas Internacionales de Solidaridad con Cuba. La primera en arribar al CIJAM fue la Brigada “Venceremos”, procedente de los Estados Unidos, en 1969 y casi inmediatamente se sumó la “Nórdica”.

Emilio Hernandez Concepción, especialista en atención a delegaciones extranjeras,  explica cómo fue qué surgió este campamento: “Se crea formalmente el  25 de febrero 1972 con la colaboración de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas y con el correr de los años se fueron organizan do el resto de las BrigFoto: Nicolás Borojovichadas Internacionales: La Europea “José Martí”; la “1º de Mayo” (que es Internacional); la “Che Guevara” (parte inglesa de Canadá); la “Juan Río Rivera” (Puerto Rico) ; la “Latinoamericana”; la “Caribeña” y la “Cruz del Sur” (Australia, Nueva Zelanda y Oceanía)”. También se crearon eventualmente brigadas vinculadas con la coyuntura del momento, un ejemplo cercano fue en el 2010 con la Brigada Mediática que tubo como objetivo romper con el bloqueo informativo. Además de todas estas brigadas, por si fueran pocas, llegan pequeños grupos de distintas partes del mundo: estudiantes de Canadá, de Francia, Inglaterra, Alemania y desde hace 16 años se sumó el Crucero por la Paz, que es Japonés.

Sobre el Funcionamiento del Campamento

Foto: Jimena RiverosEl Campamento tiene más de 70 trabajadores, que “mientras están las brigadas están todos”, comenta Emilio. Desde hace dos años el CIJAM cuenta con 5 máquinas que permite brindar servicios de Internet. Por ahora es gratis, la única condición es que los brigadistas usen las PC por un tiempo no mayor a los 15 minutos para “que todos se puedan conectar con sus familias” y en este mismo sentido es que también hay comunicación telefónica internacional.
Dentro del predio hay una biblioteca con una pequeña sala de exhibición con producciones hechas por artistas cubanos. Los libros que componen la biblioteca son donaciones de los brigadistas  y hay una parte que son libros donados por la mujer de Sergio Corrieri Hernández, quien fuera un destacado artista y también Director General del ICAP por más de 17 años. Antes de morir fue su voluntad que todos sus libros permanezcan en el Campamento Mella para consulta de cualquier brigadista.

Foto: Jimena RiverosCon respecto a las habitaciones,  éstas son compartidas por 5 personas y los baños, con las duchas, están afuera (con agua fría como en cualquier campamento). La estructura del CIJAM está pensada para albergar hasta 300 personas. El programa contempla, aparte de las actividades previstas, una dieta rica en nutrientes pensada según cada época del año. Vale destacar que algunas de las materias primas utilizadas son cultivadas dentro de mismo campamento. Los menués van cambiando a diario y se tiene en cuenta a aquel brigadista vegetariano Foto: Nicolás Borojovich“aunque sea uno entre 200 recibe una dieta especial”, sostiene Emilio con un dejo de orgullo en su mirada y si fuera de esto alguien quiere tomarse un refresco, hay una cafetería con muy buenas ofertas, como así también una tienda con diferentes tipos de artículos.
En el caso que algún brigadista necesite asistencia médica, dentro del mismo campamento y mientras se encuentren las brigadas, hay siempre un médico, una enfermera y una ambulancia para responder a cualquier situación que se genere. En caso de que el brigadista necesite hospitalización se lo traslada al centro de salud más cercano, ya que está a sólo 15 km.
Los traslados, incluidos en el programa  de los brigadistas, son garantizados por el ICAP. Esto es desde el momento en que arriban a Cuba.
Ante tanta organización y la convivencia de cientos de personas durante dos semanas es posible pensar que se presente alguna situación desagradable, respecto a esto Armando Guerra, especialista en Solidaridad del ICAP, explica cómo se procede: “Si se suscita alguna situación de indisciplina el brigadista sale del campamento. Por ejemplo si hubiere dos brigadistas que se dan piñasos salen los dos del campamento y no amerita discusión alguna. Hay un reglamento que se debe respetar y que tiene que ver con las normas básicas de convivencia”. Contundente y claro.
Es necesario aclarar que el campamento Julio Antonio Mella no constituye una actividad turística, sino que apunta a que los brigadistas conozcan verdaderamente a Cuba partiendo de un profundo sentimiento de solidaridad.

Un dato más: El ICAP no discrimina en cuanto a las edades de los brigadistas. Incluso acepta que los brigadistas lleven a sus hijos si así lo quisieran (para los que tienen un programa especial).

Los Programas

Foto: Jimena RiverosSe confeccionan con 6 meses de antelación para cada brigada y si bien hay un esquema general cada uno presenta variaciones y sobre todo actualizaciones de orden político y social. Por ejemplo: las delegaciones empiezan a llegar 2 o 3 días antes al campamento y el primer día de la brigada comienza con una ofrenda floral a Julio Antonio Mella y luego sigue con una actividad en la que conversan con autoridades del ICAP en el teatro (todo dentro del campamento). “También llega un invitado que ofrece una charla sobre Martí, sobre la obra Martiana, su obra política y literaria y de ahí salimos a sembrar el árbol de la amistad”, dice Emilio. Ese mismo día pero por la noche se realiza la “noche cubana” con una cena y artistas cubanos de diferentes provincias. Esta actividad se extiende hasta las 12 PM porque a las 5.45 del día siguiente suena el gallo que “despierta a todo el mundo”. De la cama a desayunar para a las 7 AM empezar con la jornada prevista. Emilio explica que este es el momento en que se toma lista y se mencionan las efemérides políticas y culturales del día en Cuba e Foto: Jimena Riverosinternacionales y se abordan las noticias más trascendentes del orden nacional e internacional. Todo esto demora entre 15 y 20 minutos. Posteriormente los brigadistas van a las actividades agrícolas y trabajo comunitario en general, en las que no hay metas productivas individuales dado que participan personas de diferentes edades y que están dirigidas a apoyar el trabajo en plantaciones de cítricos, caña de azúcar y eventualmente en labores de la construcción. Por la tarde participan de un ciclo de conferencias. En los días siguientes recorren alguna provincia que permite ver y comparar cómo está la revolución cubana en ese lugar. Es condición que a la ida o a la vuelta pasen por Santa Clara  y  visiten el Mausoleo del Che y el tren blindado. Hay un día donde cada delegación hace una muestra con cosas típicas de su país: una comida, un baile, un canto, un trago, etc. “Acá vienen personas que no están vinculadas en sus países con los movimientos de solidaridad con Cuba, que vienen un poco con la expectativa de conocer Cuba y la mayoría al regresar a su país se incorpora de manera activa a lo que ya existe en su zona de residencia y hasta incluso han organizado espacios nuevos donde no los había. Durante los 15 días se generan situaciones muy enriquecedoras en las que sorprendentemente la comunicación se establece aunque los brigadistas no compartan el idioma”, refiere Emilio en relación a los vínculos que se generan. El último día de la brigada es el Encuentro de Solidaridad, donde se reúnen con las autoridades del ICAP y plasman, las delegaciones, en un documento final sus experiencias y su lectura de lo vivido. El objetivo final que tiene tanto el ICAP como los diferentes movimientos de solidaridad con Cuba es que cada brigadista retorne a su país y logre transmitir lo que vio en la Isla para lograr, de esta manera y a través también del “boca en boca”, romper el bloqueo informativo que rodea a Cuba, a los cubanos y a su realidad.  Es importante destacar que cada país organiza su delegación a través de los diferentes movimientos de solidaridad.

El Caso Argentino

La Casa de la Amistad Argentino Cubana de Buenos Aires es el nexo entre el ICAP y las diferentes organizaciones que conforman  los movimientos de solidaridad con Cuba en Argentina. Esto significa que son los responsables a nivel nacional de la organización del viaje de la delegación argentina a Cuba bajo el programa del ICAP. La Casa,  si bien funciona en la Ciudad de Bs As está en permanente relación con los muchos movimientos que se encuentran en el interior del país.
Desde 2009 organizan una suerte de formación previa para los brigadistas con el fin de que cada uno pueda exprimir la experiencia al máximo. En este sentido es que realizan 10 encuentros  con sentido crítico y con material audiovisual para que todos lleguen a Cuba con el mismo nivel de formación histórica, social y cultural. Esta iniciativa es pionera en el mundo y los resultados son muy positivos porque por otro lado le permite al brigadista exponer dudas, escuchar experiencias y nutrirse de una realidad que muchas veces difiere del imaginario personal.

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Si queres más información respecto a qué tenes que hacer para ser parte de la delegación argentina
Podes escribir a  brigadasacuba@yahoo.com.ar
o acercarte a la Casa de la Amistad Argentino Cubana de Buenos Aires: Alsina  1744 (CABA) . Miércoles de 19 a 21 hs  Tel: 4374-3944
Para obtener información sobre las diferentes brigadas internacionales
Podes entrar a http://www.icap.cu y allí envías tu consulta
o escribir a alatina.csur@icap.cu

(Fotos Jimena Riveros y Nicolás Borojovich)

UN SOLDADO REVOLUCIONARIO

Entrevista a Orlando Guerra (70 años) /  Cuba, La HabanaFoto: Jimena Riveros

La entrevista fue realizada en una tarde de mucho calor en un barrio de la ciudad de La Habana, Marianao. Guerra es un hombre que piensa bastante antes de responder y defiende enérgicamente la revolución llevada adelante por el Comandante Fidel Castro. Quizás para nosotros, argentinos, sea de difícil comprensión escuchar que alguien habla con amor de las Fuerzas Armadas ya que estamos marcados con la sangre derramada injustamente por los militares de distintos países de Latinoamérica, que aniquilaron generaciones enteras en estas tierras.
Cuba desde 1959 marcó una gran diferencia en este sentido: el sentimiento nacionalista y la defensa de la propia tierra permitió que una Isla pequeña le haga frente a uno de los Imperios más grandes del mundo. Aquí uno de los tantos testimonios que se encuentran en cuanto uno pisa la tierra de Martí.

JR: ¿Cuántos años tenía cuando entró en la guerrilla?
OG: Tenía 17 años. Entré fundamentalmente porque éramos una gente… y vivíamos sofocados, pasando hambre y la juventud, al menos, pensó (la guerrilla) que había que cambiar el sistema. Era 1958. Yo primero entré en la lucha clandestina. Mi jefe inmediato se llamaba Panetti y éramos parte de una celular de la lucha clandestina y éramos unos cuantos jóvenes de ahí, del barrio. Empezamos a hacer carteles, propaganda, a recolectar armas y hasta que ya no podíamos dormir en la casa. Porque mi hermano mayor ya estaba en la sierra y entonces los guardias iban a la casa a la noche: ya estábamos en la clandestinidad. Dormíamos en casa de los vecinos pero cerca para ver qué pasaba. Hasta que llegó el momento en que nos dijeron: “andate, no podes seguir ahí porque los van a matar”.

JR: ¿Dónde pasaba todo esto?
OG: En Oriente. Ahí nos fuimos para la sierra pero no sabiamos con qué nos ibamos a encontrar. Eso fue en octubre del 58. En Sierra Maestra nos dieron entrenamiento, había una escuela de reclutos, donde todo el que llegaba nuevo, todos los meses, activaba a la guerra de guerrillas. Estuve ahí hasta el triunfo, en el 59.

JR: ¿Cómo vivió el triunfo de la Revolución?
OG: (risas) Estaba en la escuela de Sierra Maestra. Ya estaba entrenado para partir e integrar una unidad de combate pero ante el triunfo nos venimos todos para La Habana y nos quedamos en La Cabaña, que da la casualidad que estaba el Che ahí. Eso antes (la cabaña) era un campamento muy grande. El Che vivía ahí…¡se casó ahí y hasta invitó a todos!. Yo tenía al jefe mió, que era un capitán, Acevedo se llama, que ahora es Jefe la… de todo lo que tiene que ver con la aviación del país. Cada jefe estaba con su grupo, con sus compañeros.
Yo quería pasar un curso: me gustaba mucho la “motorizada” y entonces hablé ahí con Acevedo y los Jefes de ahí y me hizo una carta para Camilo, que estaba aquí en Ciudad Libertad y yo quería ir para allá pero no lo pude pasar porque cuando llegué me dijeron: “¿Tú con este cuerpo tan chiquito?, si necesitamos hombres de seis pies”(risas). Entonces no me dejaron porque tenía pesar por lo menos 160 libras y no llegaba. Ahí me decepcioné porque yo quería estar en la motorizada pero no podía ¡si hasta hable con los jefes y todo para que me den una chance y tampoco!. Con ese cuerpo era la respuesta.

JR: ¿Qué eran los pelotones suicida?
OG: Eran pelotones que se formaban para cumplir misiones importantes y arriesgadas. Por ejemplo: “Vamos a tirotear un cuartel” y ellos iban, tiroteaban y se iban. Era el pelotón que siempre iba adelante.

JR: Mientras estuvo en el ejército ¿tuvo que ir a misiones?
OG: Yo fui a Angola a cumplir una misión internacionalista. Estuve dos años allá, viviendo en el monte, durmiendo en una hamaca o sobre una mata en el piso porque estábamos en condiciones de guerrilla. En esa época yo era capitán y fui como jefe personal de una brigada de 500 y pico de hombres. Recibíamos abastecimiento para comer de Uganda, llegaban en camiones. Esto fue desde 1983 hasta el 85.

PLAYA GIRON

OG: Abril de 1961. Los yankis atacaron puertos de Santiago de Cuba y Ciudad Libertad, de aquí. Todos sabíamos que era el preludio de una invasión. Trataron de destruir nuestra fuerza aérea, lo que no sabíamos era por donde iba a entrar y, en abril, entraron por playa Girón. El 18 de abril. El 16 fue el ataque a la región, a partir de ahí las costas bajas se prepararon, el pueblo entero se preparó a esperar la invasión. Yo integraba un batallón de las fuerzas de combate. Estaba en un campamento que se llamaba Managua y eran como las cinco de la mañana cuando nos despertaron a todos, todo el mundo a formar. Formamos en el polígono. Nos montamos en los camiones y fuimos para allá. Yo no sabía dónde estaba Playa Girón… pasamos Matanzas…. Cuando estábamos llegando a una central que se llama Australia nos atacó un avión. Nos preparamos en el segundo pase y lo tumbamos con fusibles, con pistolas, con armas antiaérea… con todo lo que teníamos. Teníamos la orden de derrotarlos en 72 horas porque el plan de los yankis era coger una cabeza de playa para apoderarse de eso y pedir ayuda. Por lo tanto teníamos 72 horas pero antes de eso ya estábamos esperando, antes del amanecer ya estábamos en la playa. Avanzamos por la carretera, por el monte y nos tiraban y tirábamos y nos atrincherábamos y nos volvíamos a parar y volvíamos a seguir para allá.
Una de las cosas que más nos emocionó a toda la tropa fue que Fidel estaba con nosotros. Hubo un momento en que un avión nos estaba tirando y Fidel estaba ahí. Tumbamos al avión y la misión era seguir hasta la misma playa. Teníamos tanques, aviación en el aire y la infantería. Corríamos por la carretera, por alrededor de la carretera: una compañía de un lado, otra del otro, todos para allá. No teníamos opción: había que derrotarlos. Llegando a la playa Fidel se subió a un tanque y había un barco, a unas cuantas millas de la costa, y Fidel lanzó un cañonazo con el tanque y le dio al blanco. Eso fue histórico y yo estaba ahí. Entre el cañonazo de Fidel y alunas bombas que tiró la compañía nuestra ¡se hundió el barco!. Así que en menos del tiempo previsto derrotamos a los invasores que lo que querían era tomar la zona, el pueblo (muy chiquito e inhóspito) para llamar a los barcos que estaban a pocas millas esperando la orden para invadir el país pero no les dimos tiempo. Tuvimos bajas pero para la envergadura que era eso muy pocas.

JR: Mirando a su atrás ¿hay algo que cambiaria?
OG: No. Yo siempre concebí la idea de la revolución porque de chico no la conocía porque era un guajiro del campo. A los 14 años me puse a trabajar porque tenía tres hermanos más chicos que yo. Cortaba caña en una colonia del campo. Ya en el año 1953, cuando Fidel ataca el Moncada todo el mundo se da cuenta que hay algo en el ambiente que se ve venir y cuando se empieza a hablar de revolución, ya nosotros los jóvenes más pobres, lo que estábamos pasando más trabajo o teníamos que vivir cortando cañas, sofosgados por el ejército… a un colono por ejemplo no se le podía hablar porque era como un jefe. Entonces la juventud eso lo fue observando y se le fue metiendo en la cabeza hasta que Fidel tuvo la idea de atacar el Moncada y tuvo el valor junto a un puñado de hombres de atacar esa fortaleza de la zona oriental, en Santiago de Cuba, y la juventud fue tomando conciencia. Los jóvenes de donde yo vivía se sumaron a esas ideas pero después se acobardaron porque había mucho por cambiar y para hacer, entonces se iban. Pero la mayoría de la juventud apoyó desde el principio las ideas revolucionarias.

JR: ¿Sabían leer y escribir?
OG: En esa época, a los 14 años, yo tenía el segundo grado. Fui hasta tercero pero no aprendí nada porque trabajaba mucho y me pagaban sólo por la comida y para comer malamente. Éramos explotados. Las ideas revolucionarias sirvieron para poder ya despertar. Mi hermano mayor nos decía: “llegó la hora de ir para el monte y pelear”.

JR: Una vez dentro de la guerrilla ¿recibían formación que no fuera militar?
OG: Todo el que se sumaba, lo primero que escuchaba era que había que estudiar y prepararse para la vida porque nosotros íbamos a ser la defensa del país y teníamos que tener el nivel escolar y buena formación política. Así que venían maestros a darnos clase como si fuera una escuela normal. Termine la escuela y después hice la secundaria a la noche, en La Habana. Se llamaba escuela obrera y campesina. Sabíamos que teníamos que prepararnos ¡nosotros que éramos guajiros del campo! Y nadie se animó a desaprovechar esa oportunidad. Después cómo me case y tuve hijos no seguí estudiando.

JR: ¿Cuándo se jubiló?
OG: Me jubilé en 1990 de la vida militar. Fui a Angola del 83 al 85 y en el 90 me retiré. Me retiré del uniforme pero me quedé trabajando en la Unidad donde yo estaba hasta el 2007. Entre militar y civil estuve 48 años al servicio de la Revolución.

JR: ¿Cómo ve a las fuerzas armadas cubanas?
OG: Ahora es muy distinto de lo que era en aquella época. Ya nosotros estamos preparados (los cubanos), el pueblo entero está preparado porque siempre estamos amenazados por el imperialismo yanki… siempre, siempre, siempre han querido esta Isla. Están ahí pero ahora están todos preparados, aunque haya cubanos que no estén preparados ideológicamente o estén en contra.

JR: ¿Qué pasa con esas nuevas generaciones?
OG: La juventud de ahora es distinta a la de antes. Antes, nosotros pasábamos mucho hambre pero nadie quería irse. Ahora tu te encuentras en la calle, no porque no tengan conciencia revolucionaria, sino por el afán de lucro que es distinto. Es distinta esa idea a la conciencia revolucionaria. Yo te digo que el pueblo está preparado psicológicamente y tiene una conciencia revolucionaria completa, inclusive la juventud de ahora. Esa juventud que tu dice que quiere irse, cambiar su modo de vida, es por eso. Esa juventud inclusive que ya se ha ido, yo estoy convencido que si los Estados Unidos invade Cuba viran para acá. Porque esos muchachos son hijos de padres que ya son viejos, reciben mucha propaganda que es peligrosa y les llega la propaganda a ellos y no se detienen a pensar en la patria pero interiormente son revolucionarios. Yo estoy convenido de eso.

JR: Y sus hijos ¿qué piensan de esto?
OG: Yo siempre les inculqué las ideas de la revolución porque no vivieron los tiempos que yo viví. Y oyen propaganda y a lo mejor alguno se quiere ir para mejorar su nivel de vida pero no porque no sean revolucionarios. Ahora el nivel de vida es parejo para todos, acá ya nadie ve que alguien se muera de hambre. Puede escasear la comida, la buena comida pero todos comemos. Para eso se creo la libreta de abastecimiento.

JR: Muchos cubanos se quejan de los alimentos que contiene la libreta…
OG: Es lo fundamental. Lo demás lo tienes que comprar… de arroz dan 7 libras por persona. Hay también frijoles, pollo, pescado… El estado subsidia alimentos básicos a través de la libreta. Tienes que pensar que al estado le cuesta tres veces más que al precio que lo vende.

JR: En el interior de Cuba se ven muchos Cebúes…
OG: Se usan para la leche.

JR: Pero ¿por qué no crían vacas?
OG: Hay vacas pero de ahí se saca la leche, principalmente para los niños que el Estado garantiza hasta los siete años. En la bodega hay leches especiales también que al Estado le sale carisima (mientas muestra un paquete de leche en polvo de Nestle Argentina). Nosotros no podemos fabricar determinados alimentos porque sería todavía más caro. Somos una isla en el medio del mar, con un pedacito de tierra ¡bastante bien estamos!

JR: ¿Y con el pescado qué pasa?
OG: Se consigue más fácil pero es caro comprarlo. Mucha gente se va los fines de semana a pescar y trae a su casa.

JR: ¿La policía no dice nada si ve a alguien con pescados?
OG: Ilegal es pescar para vender. Eso si no se puede hacer. Aquí no está prácticamente prohibido nada, lo que está prohibido es porque es fundamental para las personas y hay que cuidar los recursos para que todo se reparta parejo.
Si tu quieres tener una cafetería pones una pero legal, eso es tienes que ir sacar tu licencia y crear las condiciones. Aquí lo que está prohibido es la ilegalidad.

JR: ¿Cuándo se creó la otra moneda, el CUC?
OG: En Cuba no existieron siempre dos monedas, de hecho Raúl dice que hay que unificarlas. Lo hicieron en su momento para regular. Los alimentos básicos y algunos otros productos, también básicos, se garantizan en moneda nacional. Si alguien quiere tomarse un refresco en lugar de beber agua lo compra en la otra moneda, por ejemplo. Si tú quieres tomarte una cerveza, ve y cómprala en CUC porque eso no es necesario para vivir, si quieres un carro págalo en CUC porque tampoco es necesario para vivir. El estado cubano te garantiza el médico gratis, cuida tu salud sin que pagues nada; una operación por difícil que sea es gratis. Ahora yo pregunto ¿Cuánto vale una operación en tu país? o ¿el tratamiento para enfermedad? ¿Cuánto dinero le sale a una persona atenderse en un país capitalista? Aquí tenemos los mejores hospitales del mundo entero. Hay vacunas que hicieron nuestros científicos que en países capitalistas no hay. Aquí ningún cubano paga por estudiar. El estado garantiza salud y educación para todo el pueblo.

JR: ¿Cómo sería Cuba si no estuviese bloqueada?
OG: El bloqueo es el peor problema que tiene Cuba. Si Estados Unidos nos quita el bloqueo, nosotros mejoraríamos un cien por ciento. Estados Unidos le tiene prohibido a muchísimos países que le venda a Cuba. El bloqueo es lo que nos tiene más apretados.
Estados Unidos está ensañado con Cuba, mira lo de los cinco presos cubanos que tienen allá. Es gente inocente pero a Carriles Posadas lo tienen libre, andando por sus calles.
En la OEA de 194 países, 191 pidieron el cese del bloqueo ¿y? no sirvió de nada, Estados Unidos no escucha al resto de los países y se burlan de las leyes y de los organismos internacionales. Nosotros de los Estados Unidos no podemos esperar nada, esté quien esté en el poder porque Obama prometió muchas cosas para Cuba y nada cumplió. Yo pensé que algo podía cambiar ¡el primer presidente negro de Estados Unidos! Sin embargo está actuando igual que los anteriores.

Jimena Riveros / Junio 2009

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