Sus ritmos al cantar me obligan al ritual

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(Una catarsis post recital)

Todos sabíamos que la cita era en abril. Esperamos el disco nuevo “Pajaritos, bravos muchachitos” y con cierta impaciencia íbamos viendo cuanto faltaba para la venta de entradas que esta vez se vendían con poca antelación. Un destino nuevo que a la mayoría le hacía ruido por razones diversas. Las mas oídas fueron: “Es muy cerca de la capital para que toque el Indio”; “Es una cuidad muy chica. No entramos”. De cualquier modo todos pusimos piloto automático y salimos en busca de la nueva misa.

Desde dos días antes el “boca en boca” decía que se habían vendido 160.000 entradas. Más allá de la veracidad de la cifra no quedaban dudas que sería el recital de rock argentino más grande de la historia (en cuanto a entrada vendida). Como desde 1996 me dispuse a organizar mi vida para no perderme de esta nueva fiesta, vida que por supuesto no es la misma y donde la logística es lo que envuelve mi ritmo a diario.

Me preparaba entonces para viajar pero esta vez con algo que cambiaría bastante mi mirada porque viajé coordinando un micro del Mundo del Rock (empresa que se dedica a organizar viajes a recitales y con los que viajé en varias oportunidades).

Todo estaba dispuesto para salir a las 7 AM desde Constitución. Salimos un poco más tarde finalmente. Los cálculos decían que llegaríamos cerca de las 13 hs y unas horas antes ya veíamos con dificultad el horario. La ruta estaba colapsada. Ya en Zarate empezaba a pensar si la Municipalidad habría hecho las cosas bien; me preocupaba que los accesos no fueran tales pero con todos los antecedentes que hay de l recitales multitudinarios del Indio Solari no podía pasar, así que me relajaba e intentaba transmitirle lo mismo a las 47 almas que tuvieron que viajar con quien les escribe.

A medida que nos acercábamos me sentía mas lejos. Efectivamente mis temores volvían a tomar forma y esta vez con fundamentos: habían cerrado todos los accesos y combis, autos y micros ingresábamos TODOS por el mismo lugar.

Así nos recibía Gualeguaychú. Vialidad lejos de aportar generaba problemas que en algunos casos pasaron a mayores, terminando en seudo detenciones de gente que simplemente quería llegar al recital por el que venía juntando dinero desde hace meses.

Pese a estas situaciones y a las 9 horas promedio para hacer 240 km, una vez que estás ahí todo el malestar se esfuma y comienza la fiesta.

De cualquier modo creo pertinente pensar las implicancias de los problemas expresados más allá de los “ricoteros”. Se sabe que cada vez que el Indio toca se genera una microeconomía local que beneficia a casi todos los pobladores de los destinos elegidos, incluso en la mayoría de los casos se ven también favorecidos los pueblos o ciudades cercanos dada la magnitud de gente que busca lugares donde hospedarse. Todos aprovechan y sacan a la calle una parrillita y ofrecen algo para comer, otros alquilan los baños de sus casas, otros te ofrecen estacionamiento en sus galerías. También están los cientos que ofrecen remeras y souvenirs de todo tipo y color. Es un negocio redondo donde todos nos quedamos contentos. Es una entrada de dinero a la ciudad que excede lo conocido por el tiempo –escaso- en que se da y los gualeguaychuenses hicieron todo lo mejor que pudieron. Bien. Ahora pensemos: las demoras ocasionadas por la falta de accesos hizo que miles,  si, si MILES, lleguen sobre la hora al show.

Consecuentemente esas personas consumieron mucho menos de lo previsto y tampoco pudieron recorrer nada. En el caso particular del Mundo del Rock, que es lo viví de cerca, esto fue muy palpable porque estaba previsto que los 51 micros que llevaban (unas 2500 personas) se queden a hacer previa en el Club Juventud Unidad ubicado a 10 cuadras del Hipódromo. Allí, los cuerpos hambrientos y veloces podrían comer, beber algo, descansar y escuchar un par de bandas tributo. La Comisión Directiva del Club había organizado todo para brindar un buen servicio. En organizar entiéndase comprar carne y bebida para que a nadie le falte, acondicionar el lugar, contratar gente para que los ayude y así. El resultado fue que sólo dos micros llegaron entre las 13 y las 17 hs. El resto, todos después. Hagan ustedes sus cuentas.

Tripa y corazón, todos al show. Las 10 cuadras fueron casi 40 por los desvíos establecidos por vialidad. Resulta que el lugar elegido para el mítico show queda adentro de la ciudad misma. Extraño esto también. No debe ser tan grave pienso. Voy caminando y parece que no llego más. De pronto me doy cuenta que subo y bajo escalones, cordones de vereda, no se qué es pero evidentemente hay algo que no está bien. A medida que creo ir llegando me sorprendo esquivando micros parados. Si, si. Ahí mismo y hasta a 100 metros del Hipódromo hay micros que entorpecen el acceso del público que debe ir zigzagueándolos ¿Quién permitió que estacionen ahí? Me viene a la mente Mendoza y lo bien organizado que fue el estacionamiento de micros. No estamos en Mendoza, está claro.  Los controles fueron relativos y adentro “Todos a los Botes”. Había llovido y eso era un caos. Muchos se enojaran por esto, otros no lo compartirán pero así lo viví yo, con cierto desconcierto y gran desilusión. No estaba bueno lo que se veía, no podía comprar ni una hamburguesa porque tenía que pasar por una laguna, literal. El barro se metía por todos lados y el frío se sentía con intensidad.

Sale el Indio y un halo de felicidad me da en la cabeza hasta que empieza a sonar y ahí sí, me quiero ir. Se escuchaba mal. Según oí de otros muchos tuvo que ver con el lugar donde estábamos, dicen que cerca de las torres de sonido se escuchaba muy bien. Nunca lo sabre.

Me pregunté que hacía ahí, porqué tanto esfuerzo, tanto ahorro, tanto movimiento para eso. No lo sé. Los que venimos siguiendo a Los Redondos primero y al Indio después sabemos que no hay muchas respuestas, esto nos pasa irracionalmente y nos hace por momentos personas mas felices e incluso más libres. Esta vez y por vez primera nada de eso me pasó. Decidí irme. Un poco confundida pensaba si la organización del Indio no podría haber puesto de esos pisos que se ponen en otros recitales teniendo en cuenta que el día anterior al show ya era un pantanal todo. También si ya saben que meten casi 200 lucas de gente ¿no sería conveniente poner pantallas más grandes y más altas?  No se, sigo algo afectada por todo lo que no pude vivir por culpa de otros.

La lista de temas fue prolija. “Nena Nena” me hizo acordar a aquellos redondos pero desde el lugar nostálgico no porque se pareciera a lo que en mi retina había sido “Nene Nena”.  “Ya nadie va a escuchar tu remera” me confundió todavía más: pocos cantaban, mal se escuchaba, nada de veía.

Las intervenciones que hizo Solari fueron, como siempre, acertadas, lindas, cálidas. Con sentido y contenido. Con compromiso político pero no alcanza. No a mí.

El Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado deben armar una estructura acorde a lo que venden.  Aunque nadie se queje. Las bandas vamos donde nos llevan pero no está bueno que paguemos precio tan alto, y no hablo del dinero.

Veremos que sucede. Yo sigo creyendo que las cosas se pueden hacer bien o al menos mejor. Ojalá el Indio opine igual. No puede hacer un show adentro de una ciudad, a esta altura debería ser una premisa.

Me quedo entonces a la espera de la próxima misa.

 

Jimena Riveros

“La pasión política es el mejor de los legados”

Entrevista al periodista Hernán Brienza, para revista HAMARTIA

Hernán Brienza nació en 1971 en un barrio porteño. Recuerda lo mucho que disfrutada las charlas políticas que se daban en su casa en tiempos de dictadura militar, cuando tenía sólo nueve años. Quizás allí surjan sus primeros deseos de leer y leer y seguir leyendo incluso en plena adolescencia, mientras otros preferían ir a bailar. Resulta que en la historia de este periodista una serie de circunstancias fueron ayudando o motivando eso que primero lo impulsó a leer y después a escribir: su primer trabajo fue de canillita. Todavía no se imaginaba que años después él sería parte de ese papel.

Empezó diferentes carreras pero se quedó con periodismo y posteriormente sumó Ciencias Políticas. Escribió varios libros, publicó en diarios y revistas y actualmente también dedica sus mañanas a Radio Nacional pero si le preguntás qué es lo que más le gusta hacer es categórico: “Escribir”. Y como si fuera poco, en el 2010 su libro “El loco Dorrego” fue recomendado por Cristina a Hugo Chávez: “Imperdible, te lo aseguro”.

Reacio a hablar de su vida personal, en esta nota explica por qué se reconoce kirchnerista y las consecuencias de decirlo públicamente, el uso de las redes sociales, las elecciones 2013 y más. De yapa y casi tímidamente desliza algunas momentos de su vida que nos permiten ver un poco más allá de lo que la TV o los diarios nos muestran de él.

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¿Cómo llegás al periodismo?

Me recibí de periodista a los treinta y algo. También estudié Derecho y Letras (aunque no las terminé) y Ciencias Políticas, que la finalicé después de un tiempo cuando me quedé sin trabajo y aproveché para terminar la carrera en la Universidad Pública. A partir de los 16 o 17 años empecé a imaginar cómo sería “de grande” y era muy parecido al que soy ahora. Pasa que en mi casa siempre se habló de política y a mi me producía fascinación ver a los grandes hablando de esas cuestiones. Mi viejo era un libre pensador y en la mesa había marxistas, liberales, peronistas. Yo con nueve o diez años y en plena dictadura alucinaba, me producía mucho placer escucharlos hablar.

Y cuando llegó la democracia, ¿algo cambió?

Recuerdo que los años 82-83 fueron años muy emotivos para el despertar político de la sociedad y siendo chiquito lo viví con mucha intensidad. Después milité durante la adolescencia y leí mucho. Leía cosas que entre los ‘90 y el 2003 no servían para nada y de repente esas cosas volvieron a tener importancia. Mi formación intelectual, humilde y breve, está atravesada por los pensadores nacionales que leía en los 80. Pero igual no me quedo en ese dogma porque creo que las cosas hay que superarlas. Cuando en el 2005 muchos se empezaron a preguntar quién era tal o cual escritor, yo ya los conocía porque los había leído, era un marciano.

Las Redes Sociales

Tenés una vida muy activa en tus redes sociales, ¿por qué?

Me pasa que escribo tres párrafos para una nota y me distraigo yendo a Facebook y posteo algo que se me dispara. Y ahí hay un montón de gente piola con la que muchas veces me reúno. No son un séquito, sino que quizás sienten placer por comunicarse con alguien que tiene expectación pública. No me gusta etiquetar de fans o seguidores porque la lógica de eso es una lógica que los pone en un lugar de subordinación y yo no siento que sea así, no siento que el tipo que habla conmigo y me dice que mi libro le gusta dependa intelectualmente de mí o sea un chupamedias. Lo que sí se ha generado es cariño con gente a la que veo habitualmente, una vez por mes, y que por ahí me defienden cuando me atacan.

¿Y cómo te manejas con los que te provocan o buscan pelea a través de las redes sociales?

Hay de todo, hay algunos que te pelean para decir: “Uy, mirá cómo lo peleo a Brienza”; y entiendo que eso les dará algún beneficio. ¡Si supieran lo boludo que soy no se sentirían orgullosos de pelearme! Hay tipos que son orgullosos, cerrados, necios y hay muchas mujeres en las redes que me atacan sin saber quién soy, ni qué pienso, ni cómo vivo.

¿Te molesta eso?

No, pero tampoco me es indiferente. Me da la sensación de “esto cara a cara no me lo dirían”, incluso lo he comprobado. Las veces que los he llamado se comieron los mocos, porque cuando se ponen muy pesados y agreden desde lo personal, respondo. Incluso piden disculpas. Con Twitter pasa algo diferente porque es para psicóticos. Creen que en 140 caracteres se puede decir algo inteligente, entonces a falta de inteligencia utilizan el prejuicio. Decirle a un periodista, el que sea, que tiene 20 años en el medio: “Eh, vos, rengo puto, sos un desastre”, es una falta de respeto y yo siempre respeto aunque no soy políticamente correcto pero soy honesto, lo que no me gusta a lo sumo lo callo pero no miento.

¿Por qué lo callarías?

Porque entiendo que es parte de la dinámica del juego, porque ellos también callan y no dicen que callan. Para mí lo peor es la hipocresía y hay mucho versero dando vueltas. Muchos tipos que se muestran de una forma ante el público pero que en realidad son unos miserables. Yo soy un miserable en público y algunas virtudes particulares tengo en el mundo de mis privacidades. No soy un tipo domesticable, si me tratás mal te voy a responder mal y si me tratás bien me sacás todo y ahí me vuelvo un poco domesticable. Incluso he tenido mucho código con periodistas con los que no comparto lo que piensan pero que nunca me atacaron. Yo no nombro nunca a periodistas, sólo una vez cometí un error en 678. Esto me pasa porque me parece que el debate no es personal sino que es un debate de ideas. Ahora bien, cuando me acusan de inmoral y encima lo dice alguien a quien no le da la talla… ¡Ahí si!

¿Hablas de esa “discusión” en Twitter en la que se te leía enojado? [Nota: en referencia a una serie de tweets con Ernesto Tenenbaum]

Yo ahí me divertí mucho porque se hicieron cargo quienes debían y eso es lo que aporta el cinismo. Se ven conferidos a mostrar lo que verdaderamente son, porque si te sentiste aludido y debiste responder, evidentemente algo de eso te tocaba. Cualquier persona que me conoce sabe cómo pienso, que no es diferente de lo que pensaba a los 20, a los 30. Si fuimos compañeros en Crítica y después me querés matar en público, por lo menos sabé que me acuerdo de cuando llorabas porque te bastardeaban las notas. Cada uno elije, y está todo bien porque son las reglas del juego, pero decime que estás haciendo un juego, que estás comerciando.

Elecciones 2013

¿Qué pensás qué le pasó a Massa, si es que le pasó algo?

Massa es uno de esos típicos productos políticos que llegan al peronismo de la derecha no tradicional del peronismo, que es la derecha neoliberal de los ‘90. Y digo que no es tradicional del peronismo porque el peronismo ha tenido su propia derecha pero no era neoliberal, no tenía esa característica. Estaba más bien ligado a viejas prácticas sin contenido como las experiencias italianas, como el fascismo y algunos sectores dentro del peronismo que tenían identificación con eso. Eso era la derecha clásica del peronismo. Massa de alguna manera representa a una derecha neoliberal y por lo tanto moderna del peronismo y llega al peronismo desde la UCeDé. Es un tipo pragmático y oportunista que vio en el kirchnerismo un paraguas para conquistar o ganar las elecciones en Tigre y que después no se desmadró porque no le convenía, pero ha tenido gestos y fotos con Santilli, con Urtubey y personajes que estaban más ligados a esa derecha moderada que tiene a los sub 40 o sub 45.

¿Siempre “viste” que Massa iba hacia donde fue?

Sí, sobre todo a partir de las fotos que se saca con estos personajes viendo un partido de fútbol en el 2010. Ahí ya se podía prever por lo menos una toma de distancia del kirchnerismo. Lo que no pensé fue que iba a jugar en estas elecciones, pensé que iba a hacer una lista dentro de las PASO para empezar a probar. Pero decidió jugar fuerte y al principio le fue bien, cuando emergió como novedad, porque toda novedad genera expectativas. Por lo tanto, subió en las encuestas rápidamente ocupando espacios que había dejado De Narváez por sus propios errores y también ocupando esos espacios antikirchneristas. Pero ojo, que también ocupando espacios de ese kirchernismo confundido y confuso.

En estas elecciones los principales candidatos son políticos territoriales. ¿A qué responde esto?

Creo que se da un proceso extraño que es el de preocuparse por la gestión en la política, es decir, los que mejor gestionan. Algo parecido a lo que ocurrió en el 2003. Esa es una clave de análisis de por qué se buscan ejecutivos para elecciones legislativas y creo que tiene que ver con que en los próximos meses se va a discutir el ejecutivo nacional entonces se busca en los territorios porque se buscan construcciones que puedan acceder a una gran cantidad de votos. Los intendentes que juegan son intendentes exitosos y pueden mostrar gestión. No podría darte una respuesta precisa de por qué se produce, pero en las PASO esto fue algo característico. Incluso más que en otras elecciones donde figuras del legislativo apostaban a puestos ejecutivos. Es una política que está contando más los porotos.

¿Por qué crees que la presidenta eligió a Martín Insaurralde?

La campaña demostró que es un buen candidato. Es joven, con buena gestión, con mucho futuro. Un candidato que ganó en su territorio por mucha amplitud. Es un tercer escalón de kirchneristas, es de los que están cercanos a los 40 años, ya no son la vieja guardia de los 70.

Dentro de los diferentes espacios políticos que nuclea el oficialismo, ¿hay alguno con el que te identifiques más?

Yo soy un tipo inorgánico. No milito en ningún lado ni tengo contacto con nadie del Gobierno Nacional. He ido a dar charlas a todas las agrupaciones que me invitaron. No recibo órdenes ni bajada de línea de nadie y la verdad es que me dan bastante poca bola y que me den poca bola puede ser por dos cosas: o porque hay respeto o porque no les interesa lo que yo diga.

¿Y qué te generan esas opciones?

Nada. Yo defiendo a este gobierno porque es el mejor gobierno que ha tenido la Argentina y porque me parece que la presidenta de la Nación es la política más interesante, mientras todos son Nestoristas, yo soy Cristinista desde siempre. Además desde el punto de vista intelectual me siento más cerca de ella por sus análisis de la historia, por su capacidad discursiva, su mirada estratégica. Néstor me parece que era más callejero, era más pragmático… Aunque es cierto que nada de lo que hace Cristina lo podría haber hecho sin Néstor antes. Ella es todo el tiempo cascoteada por los medios de comunicación y eso debería ser un valor a tener en cuenta.

Siendo periodista, ¿cómo vivís estos ataques?

Yo creo en lo que creo y esa es mi fortaleza. Creo que lo que está haciendo la presidenta es lo correcto y no especulo. A la mayoría de los periodistas que especulan les va a ir mejor que a mí en el futuro, pero a mí no me interesa. A ver, yo soy periodista, sé cómo se trabaja en periodismo. No me van a venir a correr con eso de que a mí me paga el gobierno porque la mitad de mi sueldo es de empresas privadas y viví 20 años cobrando de esas empresas.

¿Molesta a otros que digas este tipo de cosas?

Sin dudas soy relativamente peligroso en el sentido en que es peligroso el cinismo porque muestra las miserias que todos tenemos.

¿Y eso te divierte?

Sinceramente, sí.

Periodísticamente hablando

La pelea entre Clarín y el oficialismo, ¿no creés que ayudó a darle más claridad a la gente en general?

Sí, pero por otro lado le costó mucho a los periodistas que apoyaron y apoyamos al gobierno porque la mayoría de los periodistas se siguieron haciendo los boludos. No dicen: “Yo participé de operativos”. Ellos repudian al gobierno desde una supuesta independencia política. Antes de las últimas elecciones presidenciales yo hice una nota donde decía que iba a votar a Cristina e invité a los demás periodistas a que hagan lo mismo. No lo hizo nadie. El periodismo tiene un núcleo duro de hipocresía muy fuerte.

En cuanto a los pibes que se están formando ahora como futuros comunicadores, ¿creés que se forman con otra matriz?

No. Ojala que sí pero no veo que las grandes escuelas de periodismo estén formando bajo otros paradigmas, más bien las veo enseñando la pirámide invertida. Yo no critico al periodista que labura con la mayor dignidad posible, lo que critico es al periodista que habla de libertad de expresión, de independencia y neutralidad y termina operando siempre para el grupo económico al cual pertenece. Yo decidí en un momento de mi vida decir lo que pensaba y asumo los costos que posiblemente sean altísimos pero no crítico a los que, como hace unos años yo, hacen lo que pueden en una redacción.

El futuro ya llegó

En la región, ¿considerás que se viene dando un fenómeno similar al de Argentina?

Hay una primera línea de líderes latinoamericanos que son Chávez, Néstor Kirchner y Lula Da Silva que fueron los que plantaron la piedra basal. Pero ahora estamos frente a un segundo liderazgo que son Dilma, Maduro, la presidenta Cristina y Correa lo cual es un modelo diferente porque habla de algún tipo de hegemonía en la región. Creo que hay que constituir terceras y cuartas líneas. De hecho, me parece que ya se están formando aunque no sé cuál será el resultado, quizás incluso tengan formas diferentes a las que uno cree.

¿Y qué pensás que va a pasar particularmente en la Argentina?

Creo que va a ser muy difícil desarticular ese río de ideas políticas que ahora está atravesando a la Argentina y que logró conectar a los 70 con el siglo XXI. Yo no comparto los paradigmas de embelesamiento de la década del 70, soy muy crítico de lo que hizo la juventud en términos políticos en esos momentos, pero no puedo negarle el esfuerzo por la belleza, con todos sus errores, y creo que hay por primera vez en mucho tiempo una continuidad. Esa continuidad se pudo hacer en función de una estrategia que tuvo el kirchnerismo, que fue dar un aporte cultural. Tuvo la suerte de poder acompañar en 10-12 años a unas generaciones que empezaron a militar y a otras que estábamos perdidas en el más absoluto de los escepticismos. Después de la generación del 70, mi generación es quizás la más castigada o domesticada por la educación de la dictadura militar en la Primaria, y luego domesticada por la desocupación menemista… No nos quedaba otra que salir a escuchar a Los Redondos o cagarse a trompadas por un equipo de fútbol. No teníamos muchas posibilidades de desarrollarnos existencialmente.

¿Cómo ves a la juventud hoy?

Me parece que la pasión política es el mejor de los legados: que un pibe de quince años con todas sus equivocaciones done tres horas de su vida para ir a un local político en vez de ir a un club a reforzar sus bíceps. O ver a una chica que en lugar de estar ejercitando para que tener la cola más parada, está leyendo y formándose y tratando de ser mejor y que su país sea mejor, me parece que es bueno. Quizás esté equivocado, pero veo mucho más belleza en ese modelo de persona que en otra que cree que lo más importante es conseguir un buen puesto para poder vivir bien ella sola. Hay un núcleo de belleza en esa persona que hace un esfuerzo por los demás.

Mencionaste a Los Redondos…

No me gusta hablar del Indio porque me parece que no hay que usarlo, prefiero que el tipo diga lo que tiene que decir sin utilizarlo yo políticamente. Ahora bien, escuchar sus declaraciones me produjo un absoluto orgullo: saber que el tipo al que seguimos a todos lados en la década de los 90 pensó o piensa igual que nosotros. Es decir: “No fue al pedo haber ido a Mar del Plata, Montevideo, Tandil y a tantos otros”. El Indio entendió los 90, entendió cuando nuestro amo juega al esclavo, entendió ese queso ruso y comprendió también lo que significaba el siglo XXI o el kirchnerismo y eso a mí me llena de orgullo. Lo digo desde la generación que chupó la fruta sin poder morderla, pero me parece que es un compromiso que asumió él al hablar y creo que no hay que hacer demasiado bombo porque se banaliza su compromiso. Esto es lo que creo yo. Como también me parece coherente lo que hace Fito Páez: que el tipo esté siendo coherente con lo que construimos de a dos, es decir yo escuchándolo en el walkman y él diciendo lo que creía, a mí me produce mucho orgullo. A veces siento que los mejores en la Argentina estuvieron cerca del kirchnerismo y cuando digo los mejores hablo del Indio, de Fito, la Negra Sosa, el Flaco Spinetta, a veces Charly, el Diego. Me da la impresión que esos tipos que construyeron o hicieron cosas por la Argentina, a veces sin saberlo o sin quererlo, la embellecieron. Y que estén cerca de este modelo es interesante.-

 

Texto: Jimena Riveros

Fotos: Nicolas Borojovich

Indio Solari: Un fundamentalista del rock argentino

El Indio Solari parió tres discos de la mano de los Fundamentalistas del Aire Acondicionado: El Tesoro de los Inocentes, editado en 2004; Porco Rex,  en 2007 y El Perfume de la Tempestad en 2010. El primero de la trilogía llegó como una suerte de oasis para los sedientos “ricoteros” que desde fines de 2001 pensaron que el poético retazo de la realidad hecho música se había terminado. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota supo ser la banda argentina pionera en lo que refiere a que miles de personas recorran el país, e incluso salgan de él, sólo para ver un show en vivo. Fue la banda que logró aunar almas de todos lados y de diferentes clases sociales, fue la que le puso prosa a verdades cotidianas … y como eran personas las que le dieron vida a esa banda, un día se terminó. Poco importa qué pasó, lo esencial es que volvió. No la banda, sino el estigma, las sensaciones, el olor a libertad y volvió – como no podía ser de otra manera – de la mano del Indio Solari.

Las letras son consecuentes con la pluma del autor y milagrosamente, la música no tanto. La música mutó, creció y se disparó hacia otros lados donde antes había estado sólo por momentos. Solari hizo lo que quiso hacer pese a la resistencia que podía generar y antes de que el disco salga a la calle algunos de los temas de esta nueva obra ya eran sumados como “clásicos”. Hubo que esperar un año para la primer misa que lo único que hizo fue confirmar que la esencia estaba intacta, porque no es sólo la letra sino que es la sumatoria del todo: las letras, la música y los arreglos, los músicos que lo acompañan, la gente que peregrina hasta donde sea, el silencio mediático del Indio y sus elegidas catarsis en la rock and pop, el show que monta e incluso la lista de temas que elige para tocar. Nada cambió aunque nada es igual.

Hace años que se sabe lo poco que este buen hombre puede andar por las calles debido al acoso que recibe siempre, no obstante tiene la capacidad de reflejar la realidad con una sensibilidad que preocupa porque ¿qué le pasa al resto del mundo que no puede acusar el recibo de lo que vive día a día el resto de los mortales? No se sabe cómo pero Solari lo ve y lo cuenta, y lo grita, y lo susurra. Quizás todo se reduzca a que es un artista que se detiene frente al momento en que vive, se queda quieto y lo escribe y después “se esconde” para intentar vivir una vida lo más libre que pueda pese a no tener la libertad para andar por ahí.

Desde el 2005 hasta la fecha hizo 12 shows de la mano de los Fundamentalistas a los que asistieron entre 50.000 y 120.000 personas en cada ocasión, que a su vez representa un ingreso importante de dinero para los vecinos que reciben a las hordas solaristas y en todos estos años ninguno de los periodistas que llegaron a él lograron penetrarlo, desnudarlo, contarle al lector algo que permita ver al hombre que hay detrás. Paradójicamente el mejor resultado lo obtuvo la gente del colectivo “La Garganta Poderosa”, que desde la simpleza pero con gran rigor periodístico nos mostraron a un tipo que se enoja, que putea, que habla de su familia y que no tiene reparos en decir lo que piensa, ni de él ni de otros. Faltaba que alguien sensible se lo pregunte nomás.

El año se cierra en Tandil, el 3 de diciembre, en donde se espera que la lista de temas cambie un poco (los últimos recitales fue igual), que suenen algunos rocanroles del país y que el Indio se despida con la promesa de la próxima fecha, que según manifestó llegará con disco nuevo.-

Peregrinación hacia el Eusebio Mansilla

El sábado 3 de septiembre se celebró la misa India que estaba prevista para el pasado 28 de mayo pero que fue cancelada debido al fatal desenlace que una bengala produjo en abril durante un recital de La Renga en La Plata

Al igual que en todos los conciertos que ofrece Solari, miles de personas fueron llegando a Junín desde varios días antes de show, la capacidad hotelera de la localidad asi como las aledañas fue superada y miles de carpas coparon los campins e incluso los jardines de algunas casas particulares.

Llegaban en autos, combis, micros escolares y de larga distancia. El sábado a las 8 AM “El Mundo de Rock” salió desde Constitución, Mataderos, Banfield y San Isidro con 1500 personas. Tal como lo hacen siempre ofrecieron su clásico asado esta vez en el Club Rivadavia de Junín. Así la tarde transcurría con la panza contenta y la compañía de una banda que hizo algunos couvers ricoteros. La hora de la ceremonia se acercaba.

Todo se fue produciendo sin mayores inconvenientes, el único quizás, fue la eterna caminata que los peregrinos debieron hacer para llegar al Autódromo  y que en algunos casos superó los 5 km pero este inconveniente también le dio un toque más místico: era una verdadera peregrinación con feligreses de todos lados caminado sin cesar para llegar al templo elegido para esta Misa.

Llegaban al recital ya con las piernas cansadas pero el agotamiento  se esfumó cuando pasadas las 22 hs se apagaron las luces y una voz en off presentó a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. “Todos a los botes”,  del disco “El perfume de la tempestad” fue el tema elegido para dar comienzo a la ceremonia ante más de 120.000 personas (algunas fuentes afirman que llegaron a ser 150.000).

Pese a la inmensidad del lugar el sonido logro no perderse y la banda sonó increíblemente bien.

El Indio agradeció la presencia de tantos y  antes de cantar  la “Virgen de la Virgencita” pidió: “Cuiden a las pibitas en sus barrios, la prostitución es una elección de los adultos”.

Fueron casi dos horas y media de show con dos pequeños intervalos y sonaron 27 canciones que conformaron a todos, desde los viejos ricoteros hasta los nuevos Solaristas.  Temas como “La hija del Fletero”, “Vamos las bandas”, “Ñan fri frufi frali fru”,  ”Nadie es perfecto” y “Mariposa Pontiac” hicieron vibrar a la ciudad entera; “Juguetes perdidos” sonó más lenta y terminó con el Indio recitándola. De lo más nuevo se destacó “Flight 956”, “Pabellón séptimo”, “El tesoro de los inocentes”, “Martinis y tafiroles”  ¿El cierre? Y si, “JI,JI, JI” con el pogo más grande del mundo.

Tal cual lo había pedido el mismo Indio Solari, el público entendió e hizo caso omiso: No hubo bengalas. Este recital, al igual que la gran mayoría de los que ofrece El Indio fue una verdadera fiesta. Los esqueletos de miles llegaron hasta Junin que se tiñó del rock and roll del país. Una vez más esta tribu copo un nuevo pueblo de Argentina.

El Indio Solari junto a Gaspar Benegas y Baltasar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Arramberri en batería, Alejo von der Pahlen en saxo y Ervin Stutz en trompeta y trombón (Los Fundamentalistas) ofrecieron un concierto brillante que dejó a todos contentos.

Sólo queda esperar que llegue al boca en boca la fecha del próximo encuentro. Las bandas aguardan con las cienes ardientes.

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“De los Convalecientes para los Sonados”

El sábado 26 de marzo el Indio Solari junto a los Fundamentalistas del Aire Acondicionado ofrecieron un nuevo show en la capital salteña, en el estadio Martearena, el mismo escenario que los recibió en 2009.

Desde varios días antes las calles salteñas se tiñeron de rock and roll con la llegada de miles de fieles que siguen al Indio “a donde sea”. El feriado ayudó a que muchos se tomen algunos días para recorrer esta bella provincia y también las vecinas (Jujuy y Tucumán). La capacidad hotelera fue otra vez desbordada y de la misma manera los campings , incluso hasta hubo quienes consiguieron hospedarse en habitaciones de casas particulares. Así, a medida que el sábado se aproximaba cientos de micros buscaban donde estacionar para volver a partir después del recital. Las banderas ricoteras en el Cerro San Bernando, en el San Lorenzo (abajo, en el medio y hasta en el mirador), en las plazas; tonadas de todo el país y de países limitrofes;  Patricio Rey sonando en las casas y en los autos; remeras de antes y de ahora; pibes chicos que nunca vieron a Los Redondes, tipos grandes que recuerdan Huracán; familias enteras siguiendo el ritual ricotero. Fuerte, anacrónico e intergeneracional.
Esta vez fueron más de 42.000 almas las que vieron y escucharon al Indio en un recital que sonó bien y que fue prolijo. La lista de temas fue conformada con 13 canciones de los redondos y 13 del Indio solista. Mitad y mitad. Salomónico el asunto, aunque hay que decir que los “viejos ricoteros” siguen siendo mayoría y entonces quizás, y sólo quizás, por eso dio la sensación que le faltó movimiento a la gente. También hay que decir que el último recital del 2010 en Tandil fue trascendente e innovador y eso lo hace medio insuperable. No obstante en el Martearena vimos todos un gran show.
El arranque fue con “Todos a los botes” y las perlas tuvieron que ver con el buen humor del Indio, quien dedicó “Un Angel para tu Soledad” a los que hicieron más de 1600 km para estar ahí. También hizo una importante mención al día de la memoria (24 de marzo) que fue el pie de “Queso Ruso”, para mi uno de los mejores momentos de la noche. “Juguetes Perdidos” sonó distinta, más lenta pero cargada de la misma adrenalina inevitable que su letra transmite. “El regreso de Mao” fue el mimo para los nostalgicos, un inédito que el Indio reflotó en Tandil. Un himno casi para la vieja escuela ricotera. De los últimos discos como solistas lo mejor recibido fue “El tesoro de los Inocentes”; “Todos a los Botes”y “Por qué será que dios no me quiere” ¿El cierre? Y si, el pogo más grande del mundo: “Jijiji” y como broche el anuncio de la próxima fecha, 28 de mayo en Junín, provincia de Buenos Aires.

Ahora bien ¿qué me pareció a mi? Qué el Indio sigue siendo el único que logra juntar tantas tribus distintas con todo lo que implica eso. Este músico que ya pasó los 60 años me hizo emocionar una vez más igual que cuando a los 16 me fui a Santa Fe a ver a los Redondos. Volví a ese estado por 2 horas (y un par más también). Yo me jacto de haber estado en el último recital del día de los inocentes, aquel 28 de diciembre de 1996 en cancha de Colón y desde ahí y hasta el Chateu Carreras (Cordoba 2001) siempre fiel. Después el Indio se fue por un lado y Skay, con la Negra Poly, hacia otro distinto y de esta forma los Redondos no existían más. Hasta que un buen día apareció el Indio Solari con Los Fundamentalistas y en noviembre de 2005 llenó el estadio Ciudad de La Plata con la presentación de “El tesoro de los Inocentes (bingo fuel)”. Mi vida ya era otra pero fui. Y después no fui más. Compré todos los discos, casi como un deber cívico pero no fui más. Veía pasar las banderas, leía el agite generado ante una nueva misa pero no podía ir (o ya no me animaba).
Anunciaron Tandil y salí corriendo a buscar hospedaje y entradas. Volví a las rutas. Mi esqueleto volvió a sentir esa cosa que sólo en este marco me aparece. Y en Tandil me sentí plena.

Salta fue distinto, más parecido quizás a lo que era cuando era chica, al menos así lo viví yo. Caras nuevas, caras de antes, grandes y chicos. Es muy movilizador lo que este hombre con su poesía y voz genera en tantas, santísimas personas.
Debo decir también que estos muchachos, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado (Gaspar Benegas y Baltasar Comotto, Marcelo Torres, Hernán Arramberri, Alejo von der Pahlen y Ervin Stutz) son unos músicos increíbles, dotados de un talento que acompaña e incluso a veces supera al propio Solari.
El Indio es la representación del rock and roll del país y casi una religión para miles de fieles y este año, en forma inédita, nos prepara varias misas.

Fotos: Jimena Riveros

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