ARGENTINA YA TIENE SU COLMENITA

La Colmenita es un proyecto cubano que  a través del teatro y de la expresión musical nutre a niños y niñas, de entre 4 y 15 años, de valores éticos y sociales. Lleva más de 20 años de experiencia y se ha traslado formando nuevas colmenas en España, Panamá, Venezuela, Republica Dominicana, Colombia, México y  ahora también en la Argentina.

La Colmenita Argentina. Foto: Ornella Capone

La realización de semejante proyecto en nuestro país se realiza gracias al aporte de TIP Travel Bureau que es un operador turístico que lleva dos décadas vinculando a Cuba y Argentina. Ellos son los responsables de aportar los fondos que garanticen la continuidad y expansión del proyecto que en dos meses ya cuenta con tres sedes (La Plata, Palermo y Almagro) y que en abril de 2012 estará formándose en las provincias de Tucumán, Misiones, Chaco, Córdoba, Jujuy y Corrientes. La obra que están desarrollando y que se presentó bajo la dirección artística de Claudio Ledesma con gran éxito en el Centro Cultural Konex es “La Cucarachita Martina”, basada en un popular cuento infantil iberoamericano. Allí actúan hoy 40 niños.

Para lograr captar el espíritu de La Colmenita vinieron a formar nuevos profesores y a trabajar y coordinar el trabajo de estas “nuevas abejitas” los instructores cubanos Malú Tarrau y Armando Alpizar. Los chicos ensayan tres veces por semana, dos horas cada vez lo que genera un estrecho vínculo entre los directores, los artistas y las familias de ellos. Según Marcelo Sonenblum, responsable de TIP Travel Bureau, se tuvo que plantear un cambio paradigmático en la metodología de trabajo a la que se acostumbra en este país, entre otras cosas porque ensayan todos los chicos juntos más allá de la edad y también porque se les ofrece un espacio artístico con una carga horaria similar a la que las familias argentinas acostumbran a poner por ejemplo en  las clases de fútbol infantil y sostiene: “El objetivo es social, excede lo artístico”.

de izq. a der. Armando Alpizar, Malú Tarrau, Tania Férnadez Fraga, Marcelo Sonenblum y Claudio Ledesma. Foto: Emilio Marolla

Con el fin de entender un poco cual es la esencia de La Colmenita, buscamos a Malú y Armando, los que entre risas, anécdotas y mucho amor contaron sus impresiones de esta experiencia cubano – argentina.

¿Cómo vivieron el proceso de formación de esta nueva Colmenita?

Armando Alpizur: Ante todo, que me hayan enviado a este país es un gran honor porque en Cuba todos crecimos escuchando cosas sobre la cultura argentina tanto en materia musical como actoral, así que significaba un reto pero a la vez un honor. Hay que entender también que nosotros no vinimos aquí a hacer teatro, vinimos a hacer Colmenita que es lo que sabemos hacer. Lo que nos interesa es, a través del teatro, formar en valores que tanto tienen que ver con la familia.

¿Formaste parte de alguna otra Colmenita por fuera de Cuba?

Armando Alpizur: Si. En España, Venezuela y Panamá

¿Qué semejanzas y diferencias encontras entre esas experiencias y esta?

Armando Alpizur: En España y en Panamá se dio que los niños eran de familias muy humildes y depositaban todas sus expectativas en este espacio, como si fuera el único lugar donde podían divertirse. Algo similar sucedió en Venezuela aunque menos marcado. Aquí nosotros teníamos temor por la inversa, es decir, al tantos niños acceder a la TV y a las computadoras fueran quizás más introvertidos y la verdad es que nos sorprendieron. Aún no salgo de ese asombro. Por otro lado han conformado un grupo sumamente solidario, los más grandes son los que ayudan a los más pequeños pero sin que nadie se los pida y esa es La Colmenita.

Malú Tarrau:Nosotros buscamos que los niños se integren, no que sean excelentes bailarines, sino que disfrute, que siga siendo niño, que juegue arriba del escenario porque el niño ante todo es niño que en todo caso juega a hacer teatro. Si eso no pasa, se aburre.

Armando y Malú. Foto: Emilio Marolla

¿Cómo es formar parte de este proyecto?

Malú Tarrau: Bueno, yo tenía tres años cuando empecé y de hecho si tengo que buscar recuerdos de mi vida no los encuentro antes de La Colmenita.

Armando Alpizur: Ella desde muy pequeña mostró las condiciones que tenía para la actuación, era algo que todos veíamos.

Malú Tarrau: Esta es la primera vez que estoy como maestra. Me gradué hace 6 meses e inmediatamente me sumé porque si bien durante la carrera no pude participar en forma activa de las obras, siempre las seguía. Ahora volví. Como parte del proceso que trabajamos en La Colmenita fui pasando a los más pequeños mis roles y así lo mismo el resto de mis compañeros que fueron creciendo.

Armando Alpizur: Es por esto mismo que es muy importante predicar con el ejemplo porque son los más grandes los que son observados por los más pequeños.

¿Cuál es la expectativa de ustedes para el próximo año en Argentina?

Armando Alpizur: Crecer y hacer.

Malú Tarrau: …Y hacer cosas nuevas. Queremos incursionar en la música porque tenemos muchos niños con aptitudes. La mayoría toca algún instrumento: bateria, guitarra, violín… Es algo que tenemos que aprovechar.

Armando tiene 57 años y es uno de los fundadores de La Colmenita, lleva 22 años junto a este movimiento artístico que va sembrando nuevas semillas en distintas partes del mundo. Malú, se acaba de recibir de la ENA (Escuela Nacional de Arte en Cuba), tiene 19 añitos e integra La Colmenita desde los 3. Fue la protagonista del film “Viva Cuba” y recientemente se la pudo ver desempeñándose en el largometraje “El Ojo del Canario”, como hermana mayor del Apostol José Martí.

Una dupla brillante que promete sacar hacia fuera el artista que habita en tantos niños argentinos de la mano, por supuesto, de un equipo de artistas nacionales con gran talento y vocación. –

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Si queres acercarte a conocer esta propuesta innovadora que integra, educa y divierte a niños y niñas de diferentes edades podes escribir a: info@lacolmenita.org y solicitar allí toda la información que necesites.

Texto: Jimena Riveros // Fotos: Emiliano Marolla / Ornella Capone

Militancia: Una manera de Vivir

Lo que sigue es un pensamiento puesto en papel que envió un compañero, es quizás una reflexión o una catarsis personal. Desconozco que disparó en Marcelo este escrito pero aquí se los dejo y también la sugerencia de él: “Para discutir, charlar y compartir con mis amigos y compañeros”, se los hago extensivo.  Jimena Riveros

No es mi idea dar una clase de militancia o adoctrinamiento, sería demasiado petulante de mi parte ante ejemplos muchos más valederos que el de esta humilde persona. Tan sólo que  entre quienes tengan ganas de leerlo, podamos juntos, encontrar el significado de esta vocación que se llama militancia.
Qué tiene palabras marcadas a fuego, tan elocuentes y significantes como democracia, e ideales y tan trágicas como obsecuencia y traición. Alguien dijo alguna vez que en el fútbol jugamos como vivimos, yo creo también que militamos y nos mostramos como somos.
No creo en la mala persona y en el buen militante o viceversa. Creo en los códigos de vida, no en los códigos mafiosos, creo que la política tiene que servir para  que la mayoría de la gente viva mejor y no sólo uno mismo; creo que los ideales no tienen precio, creo que la obsecuencia y la humillación ante el dirigente, termina indefectiblemente en traición hacia la persona y hacia el proyecto que se sigue.

No creo en iluminados, creo en gente con lo que hay que tener, con los objetivos claros, con un sentido y una visión amplia de la vida, creo en los proyectos colectivos y no en los individuales que sin dudas llevan al fracaso.
Creo en la militancia política como estilo de vida, que unifica criterios y lazos que permanecen inalterables a pesar de los años, creo en esa persona que camina junto a mí a pesar de que me discute que me interroga que me cuestiona; ese lo quiero siempre conmigo; eso son los imprescindibles, los leales.

Creo que la conducción y el liderazgo se pueden mejorar, adaptar, estudiar y hasta en algunas ocasiones imponer; pero líder se nace no se hace.
Creo en predicar con el ejemplo, y en no dar una orden que primero yo no pueda cumplir. Creo en la sensibilidad que me provoca un pibe con hambre, un viejo desamparado, o una familia sin sueños; y lo creo porque por suerte o por desgracia, todas esas instancias las viví en carne propia, y el día que eso no me pase más estaré muerto en vida. Creo en la amistad y el amor por sobre todas las cosas; soy amigos de amigos y me gusta q ellos lo sean de mi; no creo ni pienso en lo eterno, sino en lo que día tras día nos animamos a construir; aún en la adversidad más hostil.

Amo y respetaré hasta el último día de mi vida; los Pañuelos Blancos de Madres y Abuelas; porque a pesar del dolor más intenso que un ser humano pueda tener; son el ejemplo más claro que siempre se puede un poco mas; sin odio, sin venganza; con amor, sin olvido, con justicia; y además porque es muy fácil hablar ahora; pero ellas solas les pusieron el pecho a las balas asesinas de los genocidas y sus cómplices civiles.
Creo en la preparación, en el estudio, en la eficacia, pero no en los iluminados; ni en los amigos de o parientes de; será que tanto a mí como a muchos que conozco, todo nos costó mucho sacrificio.
Creo en la humildad como fuente de inspiración, para saber escuchar y saber que hacer, no creo en los infalibles; indefectiblemente ellos se equivocan.
No creo en el triunfo a cualquier precio, porque ahí se pierde lo más sagrado que tenemos; los valores.

No reverencio a nadie, si admiro y respeto; todos somos humanos, todos somos capaces de equivocarnos, de cometer las peores barbaridades en nombre de la autoridad. Llevo en alto lo único que mis viejos me dejaron, que es un poco el resumen de esto.
Creo que la felicidad muchas veces está al alcance de la mano y no somos capaces de tomarla, el miedo de fracasar a veces nos paraliza.
No me creo un cobarde, siempre pelé por lo que creí, aunque estuviera equivocado, siempre convencido por mi formación, mis anhelos e ideales.

No creo en los militantes blancos y los negros, el funcionario que no tiene anclaje, que no conoce el barrio, que no convence sino sólo por lo que da; es sólo un administrador; que termina usando a los otros para llegar a su ambición personal.
Creo en definitiva que la política tiene que servir para que la gente viva mejor, sino se convierte en algo abstracto y deleznable. Creo que estamos viviendo el mejor momento histórico de nuestro país en los últimos 50 años; y a veces, creo que hay mucha soberbia en algunos que no los conoce ni sus familiares; y me da mucho miedo perder, por ellos, la oportunidad de tener un país y un fututo mejor para todos los pibes. Pero también creo en la capacidad de gestión de estadista de ideales y valentía y de coraje, que me ha demostrado Cristina y que tuvo Néstor,  confío en ella y en su capacidad. Creo que la política no es un fin en si mismo, y ser militante político, es ser simplemente una persona que lleva sus ideales, sus convicciones adelante y no por delante de nada ni de nadie.
Creo y aspiro que lo más importante que puedo dejarle a mi hija es  que sea simplemente una buena persona, mirarla siempre a los ojos y que sienta que su papá es un ser imperfecto pero leal y honesto; que se ría bien fuerte, que peleé por lo que cree, que se indigne y rebele ante las injusticias; si puedo lograr eso, mi objetivo en este mundo estará cumplido.

Es una manera de vivir, no de actuar para vivir.

Marcelo Rinaldi

TANDIL VIBRÓ UNA VEZ MÁS

Tal como estaba previsto el Indio Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado cerraron  los shows 2011 el sábado 3 de diciembre en el Hipódromo de Tandil frente a más de 80.000 espectadores.  Deleitaron con 26 canciones.

Como es costumbre de los fieles que siguen al músico a todos lados, desde varios días antes las calles tandilenses fueron cambiando su fisonomía cotidiana para pasar a ser esa foto que siempre se repite: las remeras ricoteras y las banderas que van copando los pueblos argentinos. Así día a día la capacidad hotelera se veía desbordada, los restaurantes y los paradores iban sumando dinero en sus cajas y los vecinos locales pudieron hacer una diferencia económica que sin dudas les salvó las fiestas próximas. Muchos eligieron la opción de llegar unos días antes  a la ciudad mientras que miles de personas optaron por contratar micros (ver La Previa) que llegaban el mismo sábado y que una vez concluido el recital vuelven a los puntos de partida. Todo fue transcurriendo sin mayores inconvenientes y cada cual eligió donde, cómo y con quien compartir la previa.

A partir de las 16 horas la gente comenzó a ingresar al Hipódromo bajo un sol imponente; las horas pasaban, los “ricoteros” se iban acomodando y la fresca se empezaba a sentir. Una hora después de lo anunciado en la entrada, a las 22 hs, las luces se apagaron y la conocida voz en off anunciaba a los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y entre las 80.000 almas que allí estaban comenzaba a vibrar en los corazones “Todos a los Botes”. La lista de temas mutó del recital anterior aunque como era previsible el grueso de ellos fueron temas de la trilogía solarista, de todos modos sonaron algunos muy ricoteros como “Superlógico”, “Ella debe estar tan linda”, “Nadie es perfecto” y “Nueva Roma” que fueron recibidos con un imponente entusiasmo. “Un angel para tu soledad” y “Juguetes Perdidos” fueron dos lindos momentos de la noche que estalló cerca del final con otro clásico: “Vamos las bandas” que para seguir en la misma sintonía fue seguido de “Queso Ruso”.

El Indio habló poco a su público y se permitió, diría yo por primera vez, un mimo: Le dedico el show a su hijo Bruno que cumplía años. También le pidió a los viajantes que cuiden la ciudad “que con tanta hospitalidad nos recibió una vez más” y anunció que la próxima misa “será en septiembre o diciembre de 2012”. El cierre fue, como siempre, con Ji Ji Ji, y el pogo más grande del mundo se produjo otra vez; y así con el agotamiento que el cuerpo refiere después de vivir un momento de extasis, los seguidores del Indio fueron abandonando el templo con un dejo de felicidad en los rostros de todos.-

 

 

La Previa

Una vez más acompañamos a la gente del Mundo del Rock, los que desde hace años organizan una previa a todo trapo. Esta vez salieron 1360 personas desde diferentes puntos (Constitución, Banfield, San Isidro y Mataderos) y pasadas las 12.30 del sábado se iban acomodando en las instalaciones de la quinta “La Florida” donde estaban preparando el clásico asado con 550 kg de asado y 120 kg de chorizo y que fue servido con la colaboración de 100 personas que se dispusieron a dar una mano. Hay que destacar también los precios de las bebidas en los que no hubo abuso de ningún tipo. Era una fiesta popular y todos formaron parte. Los coordinadores de los micros estaban mezclados con la gente y la gente con ellos. Había olor a rock and roll, el fulbito no faltó como tampoco la siesta para los que querían recuperar energías para el show. La razón para que este evento salga así de bien responde al compromiso de los organizadores y también a esa cosa que significa “ser del palo”. El Mundo del Rock ofrece esta posibilidad con gran responsabilidad y con conocimiento de causa porque esto que hoy es una empresa surgió de un grupito de ricoteros y esos mismos hoy llevan a otros miles y se entremezclan para agitar en el pogo más grande del mundo.

Es una buena opción para los que disponen de poco tiempo en las misas Indias.

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