A UN AÑO DEL ASESINATO DE KEVIN

Kevin

Se cumplió el primer año del asesinato de un pibe de 9 años. Un año. Kevin vivía junto a su familia en la villa de Zavaleta, en la Ciudad de Buenos Aires. El 7 de septiembre de 2013 hubo un tiroteo, tres horas de tiroteo, donde se dispararon 105 balas. 105 balas. Tres horas de tiroteo. Lo escribo y me sigue pareciendo de ciencia ficción. Pero no, así fue el asunto que terminó con todo lo que un chico, un pibe, un niño, un hijo, un hermano podría haber sido alguna vez. Pero esta tragedia no culmina con la muerte de Kevin sino que empieza allí porque inmediatamente se supo que su muerte pudo ser evitada. Pudo ser evitada porque hay 8 llamados registrados en la causa donde los vecinos piden por favor que alguna fuerza intervenga y según la hora de los mismos en los primeros 3 Kevin estaba todavía vivo. La transcripción (solicitada por el juzgado de instrucción 41, en causa 48025/13) deja en evidencia la inacción frente a un llamado que proviene de una villa. Las respuestas por parte de los operadores desatan la violencia de cualquiera que las escuche ante una situación de emergencia real. Frente a toda esa inoperancia sumado a la zona totalmente liberada por la gendarmería (que tiene un puesto a 50 metros de donde se desataba este infierno) es que se muere Kevin por un tiro en su cabecita.

Se cumplió el primer año de llantos inconsolables. Se cumplió el primer año de una búsqueda que arroja pocas respuestas. Se cumplió el primer año del asesinato de un pibito. Se cumplió un año de sueños incumplidos pero se cumplió el primer año también de una lucha que no va a cesar y en ese marco se desarrolló una jornada durante todo el día Contra la Violencia Institucional frente al Ministerio de Seguridad que queda en Barrio Norte.

Desde muy temprano empezaron a llegar los chicos de La Poderosa, que son quienes junto a la familia de Kevin armaron la convocatoria. Globos, murales, talleres y futbol popular. Bandas y conferencia de Prensa. Cine debate, radio abierta y olla popular que al medio día fue guiso de lentejas y a la tarde chocolatada y torta fritas. Fue una jornada intensa. Movilizante en el sentido más literal del término. Ver a esa mamá con el corazón destrozado, con el dolor en su cara que quedará ahí por siempre. Verla gritando, agitando, combatiendo y explicando que debe seguir porque “Kevin no se murió, a Kevin lo mataron”. Ver esa fortaleza, ese compromiso cargado de esa pérdida para la que no hay palabra en el diccionario, nos hace fuerte a todos. Ver a tantas otras familias victimas de la misma violencia: la institucional, que a veces se viste de cana, otras de gendarme, otras de juez. Ver en tantos otros pibes a Kevin. Así fue transcurriendo el día y mientras el día pasaba me preguntaba quien faltaba. Había muchas organizaciones. Había sensación de libertad, de solidaridad, de compromiso. Mucha gente aportando con lo que podía o sabía hacer pero también faltaron muchos. Se de muchos militantes que no quisieron ir por temor a quedar pegados con consignas antikirchneristas. Para que no los acusen de traidores, para que no quede en evidencia una discusión que nos tenemos que dar ya. Me decepcioné con esto último. Creí que los vería ahí porque mataron a Kevin, un nene de 9 años. Y la muerte de un pibe no tiene banderas políticas pero ojo porque muchas veces sí los responsables de esas muertes. Muchos “compañeros” que militan en forma orgánica en diferentes espacios eligieron no ir. Estonces me pregunto ¿Cuál es la razón por la que militan? ¿Qué es la justicia social? ¿Qué es la desigualdad social de la que tantas veces hablan?

Ayer teníamos que estar todos, al menos intentarlo. Ir aunque sea un rato. Una pena. Una desilusión y una enorme alegría al reconocerme en otros muchos militantes, compañeros, colegas y amigos. Ayer 7 de septiembre de 2014 fue un día de amor y de lucha, ayer ví que la patria profunda es el otro y que Kevin somos todos.-

 

Asi lo explicaba La Poderosa en el programa radial “La Mañana”

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Jimena Riveros

 

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A un año ¡TODOS GRITAMOS POR KEVIN!

AFICHE TODOS SOMOS KEVIN 6
A un año, este 7 de septiembre…

¡TODOS GRITAMOS POR KEVIN!

Porque hace falta.

Porque tenía 7 hermanitos.

Porque estaba escondido debajo de una mesa, adentro de su casa.

Porque, esta vez, no pudieron culpar a la víctima.

Porque los “jefes narcos” nunca tienen 9 años.

Porque liberaron la zona, como siempre.

Porque el tiroteo duró 3 horas y media.

Porque había dos garitas de Gendarmería, a 50 metros.

Porque “no escucharon” 105 disparos con armas de guerra, “por la lluvia”.

Porque pasaron de largo y dijeron “que se maten entre ellos”.

Porque Kevin estaba vivo en ese momento.

Porque los prefectos robaron la casa de la familia, a la hora de las pericias.

Porque los gendarmes se reían en las narices de sus padres.

Porque los allanamientos fueron sobre los mismos que sufrimos los disparos.

Porque no respondieron los estremecedores llamados grabados en el 911.

Porque la Justicia ni siquiera los citó a declarar.

Porque en la causa del homicidio sólo se investiga “un enfrentamiento entre narcos”.

Porque un subsidio estatal reconoció a la familia como “víctima de violencia institucional”.

Porque a confesión de parte, no hubo relevo de pruebas.

Porque el Ministerio de Seguridad jamás inició la investigación interna que prometió.

Porque más de 200 denuncias documentadas en Zavaleta, prueban los abusos.

Porque el Estado, a través de la Procuvin, reconoció “necesario” el “Control Popular a las Fuerzas de Seguridad”.

Porque, en ese descontrol, nos prometen más policías express.

Porque la Federal volvió a matar en las villas de Capital Federal.

Porque el gatillo fácil acaba de matar a Brian y Jony, en Lugano.

Porque la impunidad policial acaba de matar a Gabriel yMario, en la 21.

Porque las balas no se pierden.

Porque todas “se les pierden” en barrios pobres.

Porque la Justicia, los medios y las Fuerzas auspician el silencio.

Porque la seguridad de los noticieros es la inseguridad de los villeros.

Porque nadie nos cree cuando los Kevin tienen gorrita y son adolescentes.

Porque no hay inseguridad más real que un delincuente con chapa y arma legal.

Porque nadie deporta a los canas que delinquen.

Porque arman causas, para quejarse de los efectos.

Porque no hay camaritas de seguridad en las comisarias.

Porque la Policía manda pibes a robar.

Porque los pibes que roban para la Policía generan inseguridad.

Porque la inseguridad que generan los pibes que roban para la Policía genera estigmatización.

Porque la estigmatización mata.

Porque mienten sobre nuestros pibes, quienes no pueden con sus verdades.

Porque Kevin también es Luciano Arruga.

Porque Luciano también es Maxi y Darío.

Porque no queremos ni un pibe menos, ni una bala más.

Porque dijimos nunca más.

Y porque la inseguridad empieza con la impunidad…

¡EL DOMINGO VAMOS TODOS AL MINISTERIO DE SEGURIDAD!”

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