La Garganta: Una Voz Poderosa

La Garganta

Es el brazo literario de la Poderosa, una revista hecha íntegramente por los vecinos de las villas. De sus pasillos salen los redactores, ilustradores y fotógrafos. Nació en marzo de 2011 con una tirada mensual y se caracteriza por los gritos de sus tapas: personajes representativos de la cultura y el deporte son la invitación a comprarla. Con la “excusa” siempre bien aprovechada de esa figura, esta organización llega a lectores de todas las clases sociales que se enteran cómo se hace periodismo desde abajo, para arriba, al costado, hacia adentro y para afuera. Acá la voz de algunos de ellos:

¿Qué es La Garganta?

Dada, comunicador de la 31 bis de Retiro: Es una de las cooperativas que llevamos adelante. Hace más de un año se decidió en cada asamblea elegir un redactor, un fotógrafo y un diseñador. Las personas que fueron elegidas en los barrios serían las voces de cada lugar.

¿Cómo es la eleccción? ¿En función de qué?

Dada: Cada barrio ya tenía mucha bronca de lo reflejaban los medios de comunicación, donde satanisaban al barrio sin que nadie se acerque a ver la realidad de cada vecino. Los que padecen el problema de las cloacas, de la luz y esas cosas… que el SAME no ingresara a los barrios. Hubo un noticiero que dijo que entrar en la villa era la entrada al infierno.

¿Cómo es la elección de esos redactores?

Dada: Cada asamblea tiene un referente, un vecino del barrio. Ese referente es elegido por asamblea, es decir, todos lo elegimos a cada uno. Por consenso.

¿Tienen una estructura a la hora de escribir?

Dada: Uno de los chicos, el Kiki (11 años) dijo una tarde: “¿Por qué los títulos siempre están arriba? Por que nosotros los vamos  a poner arriba si venimos de abajo?” Y así cada uno intenta buscar su propio estilo como un medio alternativo, que somos. En esas asambleas hablamos sobre que queríamos de la revista y ahí surgió el tema de la publicidad: decidimos que no sea una empresa sino que sea de los propios vecinos, como una fuente de trabajo.

Paola Vallejos, Villa 21: Los vecinos que no participan activamente igual nos dicen que están contentos, que al fin hay un medio donde pueden expresar lo que sienten. Genera un sentimiento de menos exclusión.

¿Qué cambios vieron a partir del primer número en sus barrios?

Ayelen Toledo, 15 años,  redactora del barrio Zavaleta: Y mira! Cuando Facundo Pastor hizo ese informe del  que te hablaba Dada el resultado fue que dejaron de llegar los colectivos y las ambulancias y a partir de que la revista empezó a circular esto cambió un poco. Cada uno escribe según lo que le pasa… cuando Facundo Pastor dijo que todos los que vivimos en Villa somos pirañas ¡imaginate! Tenemos distintos temas y cada cual tiene su estrategia.

Los egos individuales ¿cómo viven las tapas que hacen?

Dada: Las tapas son grosas pero lo utilizamos como una estrategía para que llegue al público.  En marzo murió un compañero mio, Pascual, porque la ambulancia no llegó. A mi me hubiera gustado que él sea tapa pero lamentablemente eso no vende ni es lo que nos permite llegar al resto de la gente. Pero como esas tapas nos permiten llegar, adentro si se encontraron con lo que le pasó a Pascual.

¿Cómo vuelven después de hacer ESA entrevista a ESA persona que todo el mundo quiere conocer o que cualquier periodista quisiera entrevistar?

Dada: Tenemos un perfil muy definido en las tapas. No decide uno a quien. Sigue todo la misma lógica. A Riquelme lo elegimos por sus orígenes y que es la misma razón que El Diego nos dio cuando le preguntamos sobre porqué nos concedió la nota a nosotros. Nuestro reto es seguir y seguir.

Laura González, redactora de la Villa 31: Yo hice la última tapa – habla de la de Aimar – y cuando la terminé sentí que tenía enfrente a una persona más sólo que con fama pero como yo, como él, como todos.  La verdad es que estaba muy nerviosa fue una hora pero para mi fue mucho tiempo más… y las miradas ¡fue algo muy lindo!

Ayelen: Nosotros siempre llevamos una guia de los temas que queremos tocar con cada entrevistado.

Paola: Nosotros cuando trabajamos en la revista, cuando hacemos una entrevista vamos a hablar con una persona, no con el Idolo y me lo tomo así para no caer en el lugar común de sentirme distinta porque entrevisté a un Idolo. Yo entrevisto a personas y disfruto de lo que hago. Es mi trabajo y me lo tomo así. Me queda una gran emoción muchas veces por lo que viví pero no me consume que es lo que suele pasar.

Dada: Lejos de sentir ego lo que nos pasa es que sentimos y sabemos que representamos a todos nuestros vecinos de los barrios y eso es lo emocionante.

¿Los vecinos les piden más notas, más cosas?

Dada: yo creo que cuanta más necesidades hay en el barrio piden más y nosotros vamos por mas.

¿Les hacen sugerencias con respecto a las notas?

Paola: Si, de hecho a partir de lo que nos pidieron los vecinos fuimos hablando de una problemática de la escuela 6 de la Villa 21 que lo trajeron padres y maestros. La escuela fue inaugurada en 2009 y hasta paredes le faltan. Los vecinos se empiezan  a dar cuenta que tienen una herramienta de ellos para usar y otra cosa que también los acerca es que hablamos en el mismo idioma porque somos ellos. Es algo que nos acerca a todos.

¿Cuánto tiempo le lleva la revista a cada uno?

Dada: Es relativo. Porque está toda la parte de la producción de las notas, la desgrabación de las entrevistas, los encabezados, ver a qué apuntamos con cada nota… es un proceso y hay muchos compañeros que nos ayudan.

¿Qué es para ustedes estar en la Garganta?

Claudio “Kiki” Savanz, 11 años: Un juego porque me divierto mucho.  A mi me dicen el Filosofo (él no juega a la pelota él es de los que prefieren mirar. Una de sus hermanas es fotografa en La Garganta)

 ¿Respetan la estructura periodística que establece que deben estar las cinco preguntas básicas al comienzo de la nota – Qué, Quién, Cuándo, Dónde y Cómo -?

Kiki: ¡No! Estaba mal que sea así, porque para mi es más importante pensar 5 veces en el por qué.

Maxi “Core” Gómez, 14 años, Zavaleta: Yo hago de todo un poco: notas, entrevistas y dibujo.

¿Qué es lo que mas te gusta?

Core: Las tres cosas ¡si no, no las haría!

 ¿Cómo llegaste a la revista?

Core: Los vecinos me eligieron. Un día me golpearon la puerta y me dijeron que la asamblea quería que yo dibuje, si me parecía bien. Y si, me pareció bien (este muchachito está en segundo año de la secundaria. El año pasado se llevó 7 materias, las rindió todas y le quedó una).

 ¿Hay algo que quieran decir? ¿Qué no me puede faltar?

Kiki: La Garganta.

El Chino: Mas allá de las emociones de cada entrevista, es una participación muy grande todo esto y estoy muy orgulloso. Para mi es una oportunidad para cambiar el barrio y ser una persona bien después, con un buen futuro en mi barrio.

A estos comunicadores el recorrido hasta aca les costó bastante. Hubo dos hechos que los marcaron: una golpiza que recibieron en Villa Gesell por efectivos de la Bonaerense y una nota  para el canal América 2 que hizo Facundo Pastor.

Villa Gesell: Cuando hicieron esa primera tapa, la de Riquelme, decidieron ir a la Costa  a vender la revista. Fueron a Villa Gesell para intentar hacerse eco de su medio de comunicación villero. La gente respondía muy bien con la compra hasta que cayó un policia a cargo del operativo, Javier Colloba. Ahí nomás empezaron a llegar móviles al tiempo que les decían que iban a confiscar las 3.000 revistas. Fue en ese momento que un docente jujeño (que acababa de comprar La Garganta) intentó impedir que se lleven los ejemplares. Los golpes empezaron a sonar en las espaldas de estos periodistas, y del docente también. El resultado fue 6 personas detenidas por 24 horas. Cuando los trasladaban a la comisaria, el policia que manejaba dijo por handi: “Ya tenemos a los zurdos, ahí vamos”. Los chicos tenían puestas remeras que habían hecho ellos con la leyenda: “La Garganta Poderosa Periodismo y Dignidad. Somos sangre de Rodolfo, un grito de libertad”. 

Facundo Pastor: En 2009 el “periodista” hizo un informe en el que presenta a Zavaleta como la villa más peligrosa. Para sostener lo que se intentaba vender, chicos que están atravesados por el flagelo de la pasta base aparecian como peligrosos y un vecino historico como “un capomafia”. A Pastor no le alcanzó con la amarilla edición del canal y sostuvo que ir a la villa es conocer “un lugar que es poco menos que desafiar a la muerte”. Fue tan fuerte el impacto que al día siguiente llevaron TODAS las actividades que se desarrollan en esa Villa a las puertas del canal. “Esa asamblea fue multitudinaria”, recuerdan algunos de los que allí estuvieron. Fueron con el fútbol popular, con la cooperativa de alimentos y con afiches que hicieron los que asistian a las clases de apoyo: “Yo aprendí a leer en Zavaleta”,  “En mi barrio, hay compañerismo y solidaridad”.

Este hecho fue uno de los motores de La Garganta. Era imperioso formar un medio propio de comunicación. Se capacitaron durante tres meses y después empezaron a trabajar en la producción del primer número. Fue un éxito y lo sigue siendo. Es una propuesta innovadora para los lectores de revistas. Es la garganta por la que las villas hablan y la tenés ahí en el puesto de diarios que está en la esquina de tu casa. Anda a buscarla y si querés después buscalos a ellos. Sabes donde encontrarlos.-

 

Texto: Jimena Riveros // Fotos: Celeste Riveros y archivo La Poderosa

CON AROMA A REVOLUCIÓN

Organización Villera “La Poderosa

En las villas argentinas (asentamientos con alto grado de vulnerabilidad social en el que viven familias) hay algo que se viene gestando, una transformación que se viene dando y que muchos prefieren negar. Desde hace algunos años hay una organización que crece y crece; que forma a su gente y deforma el imaginario colectivo que estigmatiza al villero y va por más… por mucho más. Actualmente están en la 31, Fatima, Villa Soldati, la Zavaleta, la 21-24 Barracas, la Rodrigo Bueno, en Costanera Sur; en la ranchadas “No Calles”. En el interior en: Diagonal Norte, en Tucumán, Bajo Yapeyú en Córdoba y en el Barrio Amaya, en la provincia de Chubut.

Antes de comenzar es importante aclarar algunas cuestiones que nos permitirán entender porqué son lo que son y hacia dónde intentar ir. Empecemos por el nombre entonces: La Poderosa. Lo primero que surge es lo semántico porque son poderosos contra toda la connotación negativa del término, son populares y fuertes pero el nombre que eligieron para bautizar no responde sólo a eso sino a una herramienta que uso uno de los líderes más importantes de nuestra historia: Ernesto Che Guevara. El Comandante mucho antes se serlo se subió a una moto junto a Alberto Granado para recorrer Latinoamérica, esa moto tenía un nombre: La Poderosa. Cuando se les pregunta sobre los orígenes de este Colectivo a ellos les gusta responder filosóficamente: “Mucho antes que nosotros. Nace en 1952 con el Che Guevara y Alberto Granados” y enseguida ponen primera y arrancan: “Como fuerza social nacimos en octubre de 2004.  Hicimos una reunión entre algunos compañeros y vecinos y coincidimos en que había que hacer algo desde adentro. Empezamos a hacer actividades en Zavaleta, en un comedor de la calle Iriarte. Ahí empezamos a construir esto”. Al principio tenían un espacio de apoyo escolar, un taller de guitarra que lo ofrecía un compañero de afuera del barrio y hoy ese mismo taller lo da uno de los chicos que fue, en aquel momento, alumno. En esos momentos comenzaban a surgir las bases, el motor que la sostiene y en ese corazón están el voluntariado, el anonimato y la permanente defensa del modelo político cubano con sus 53 años de Revolución. Es a partir de esa claridad que empiezan a crecer.

“Nosotros hoy somos una miga de lo que queremos ser. En abril nos vamos a Asunción (Paraguay) con un compañero que es referente de la comunidad guaraní para que empiece a haber un foco allá. Somos una organización latinoamericanista”. Ahora bien ¿cómo se sostiene una organización que nuclea a distintas villas con realidades, aunque parecidas, diferentes? Es simple y coherente con el sentido revolucionario que se siente en cada pasillo de esos barrios porque las decisiones son autónomas, de cada asamblea (en cada barrio donde está La Poderosa hay una)  y lo que comparten son esas bases que mencionaba anteriormente y que en definitiva les permiten estar unidos en situaciones concretas y en proyectos que les son comunes a todos. “Es un proceso de acercamiento de los barrios. Todos nuestros referentes son vecinos de cada uno de esos barrios y después si, hay un montón de compañeros que quizás tienen otra realidad económica, que no viven en las villas pero que se sumaron al Colectivo”, sostiene uno de los referentes de la Organización. El tema del anonimato es digno de destacar, sobre todo en estos tiempos en los que el individualismo y el personalismo parece ser bandera de todos. Es la forma que encontraron para proteger lo que construyen hacia adentro de las villas y hacia fuera. Si vos te queres subir a esa moto no va a ser para que tu nombre aparezca nunca en ningún lugar. Los laureles que te vas a llevar tendrán que ver con una coherencia ideológica, con la respuesta de un pibe o de una familia ante tu compromiso, todo eso y nada más. La única excepción a esto es el brazo literario que tienen que es La Garganta (ver nota). Allí los redactores, editores y fotógrafos  si tienen nombre. Cada cual firma sus notas pero no es una contradicción, lejos de eso. Es la forma más concreta de hacerse cargo que lo que hacen es un medio de comunicación y lo respetan así. Vos cuando lees sabes quien escribe y en la editorial también. La firma editorial es La Poderosa, que son todos.

Esta gente de todas las edades, de diferente nacionalidad y con diferentes credos religiosos lo que busca básicamente es una transformación social y allí son verdaderos protagonistas. No integra La Poderosa ningún partido político u ONG o empresa, si en cambio personas, anónimos con compromiso social.

Durante esta construcción que lleva tan sólo 8 años ya nacieron varios hijos, este río que busca un océano va teniendo varios afluentes que surgen de las propias necesidades de cada lugar. Algunas de las problemáticas comunes a las que se enfrentan en forma permanente son la estigmatización de los barrios, el derecho a la vivienda, a las redes cloacales, etc . pero después también hay problemáticas especificas. En la 31 o en Zavaleta por ejemplo tienen la situación del SAME que básicamente no entran en la Villa. No hay que pensar mucho para darse cuenta el costo que tiene esto pero te ayudo: si las ambulancias no entran la gente se muere. Y se mueren. Con el temita de las ambulancias vienen lidiando hace rato. “Es un genocidio encubierto”, dicen pero no se quedan en el decir, de hecho en octubre de 2009 presentaron en la mesa de entrada de la Jefatura de Gobierno Porteño un documento con el aval de los curas villeros y todas las organizaciones sociales de la zona exigiendo que capaciten a ambulancieros del barrio, porque uno de los argumentos es que los del SAME “no quieren entrar”, es decir se esconden tras la inseguridad que pueden denotar esas casas. La respuesta de La Poderosa fue esa nota: “Si ellos se esgrimen en la inseguridad como un argumento válido para que nos nieguen el acceder al servicio de ambulancias que capaciten a los vecinos y se evitan el problema ese y de paso le dan laburo a gente que no lo tiene. En Zavaleta ya hay vecinos que hicieron cursos en la Cruz Roja para poder brindar ese servicio. Nosotros venimos peleando por estas cosas”. Qué es la prioridad es definido por cada asamblea.

Frente a tanta organización aparece el asunto de la plata, el dinero, el vil metal ¿Tienen? ¿De donde la sacan? ¿Cómo la administran? Bueno, cada asamblea maneja sus propios fondos. Esos fondos se generan a partir de las actividades que lleva adelante cada barrio y se suman ingresos por la venta de la revista. También hay una red de socios anónimos que es gente que contribuye porque cree en lo que hacen sin ningún interés particular. Y acá es donde se palpa esto que decíamos de los afluentes. La Poderosa tiene una cooperativa de alimentos que es de la que almuerzan todos los domingos. “Hay algunas madres que hacen empanadas y comidas que se distribuyen en el barrio, es decir hacia adentro”. También tienen una cooperativa de barrido y limpieza que es un servicio que no hay adentro de los barrios y no requiere de inversión. El  principal desafío al que se enfrenta una cooperativa villera es resolver los problemas del barrio.

Otro integrante del Colectivo explica sencillamente este proceso: “Cuando los barrios generan sus propios recursos con cooperativas hacia adentro en realidad lo que hacen es licuar el dinero liquido que está dando vueltas en el barrio pero al barrio no le entran ingresos de afuera. Más allá de lo que reclamamos que debería hacerse cargo el Estado, de las que nos podemos hacer cargo los vecinos tratamos de hacerlo y que el barrio se enriquezca. Nosotros cuando recaudamos con la revista entra plata que no estaba en el barrio y ese es el cerco que hay que romper”.

Uno de los logros que obtuvieron tiene que ver con el deporte: la Liga de Fútbol Popular, que es según ellos uno de los emprendimientos más importante que tienen porque “es la puerta de entrada a todos”. Allí participa todo el mundo y se reflejan muchos de los valores que trabajan todos los días. “Es la educación popular llevada a la práctica deportiva. Tiende a reivindicar el bagaje de saberes que cada uno trae y ponerlo en una misma jerarquía, más allá de que provenga de una estructura académica o de una estructura territorial”. Poniendo esto en ejemplos concretos allí juegan hombres y mujeres todos juntos porque es algo inclusivo. Otra de las características es que no hay árbitro, en su lugar momentos previos al partido se juntan los equipos y se ponen las reglas con las que se va a disputar ese partido. Si en el terreno hay piedras, posiblemente se establezca la regla de que no vale barrer, porque se pueden lastimar. Estas cosas se reflexionan y se ponen ahí. “En cada jornada de fútbol popular se encuentran un montón de barrios y entre partido y partido -cada equipo juega 3 o 4  partidos en una jornada – compartís con otros equipos talleres por ejemplo de teatro para abordar la discriminación o de murga para poner el cuerpo en otra actividad no competitiva,  o de comunicación para hablar de la importancia que importancia de tener nuestros propios medios o de artesanías, conociendo la cultura de los tobas que están participando del certamen… Es una gran excusa, es la posibilidad de poner la pelota con todo lo que genera acá adentro al servicio de una construcción de bases que es la que alentamos desde la Poderosa”. La inclusión de las mujeres fue también parte de un proceso porque al principio se estableció que el gol de la mujer debía valer el doble, porque efectivamente tenían menos experiencia. Ese doble tanto generaba que le pasen la pelota y así se  permitió que las chicas aprendan a jugar y hoy sus goles valen lo mismo que el de los hombres. Los colores de las camisetas son decisión de los que integran cada equipo y tienen que ver con la identidad de ese grupo. “Aca no hay publicidad comercial y lo que representa la camiseta es lo que vos sos y los colores responden a eso. En Zavaleta los colores son blanco y negro porque el  Core en una asamblea planteó que eramos todos blancos y negros. La de la Comunidad Toba es marron y verde por la tierra y el pasto… y así”.

Otro gran logro es la Plaza Kevin, ubicada en Zavaleta. Hasta el 2009 (¿Cuántas cosas pasaron ese año, no?) era un descampado que alguna vez supo ser una cancha de fútbol después de vóley (por la comunidad guaraní) pero también era un espacio muy peligroso por las noches, liberado por la policía y también por todos. Los vecinos cuentan que las balaceras eran algo cotidiano hasta que el dolor los envolvió a todos: “Un día uno de los pibes que llegaba escapándose de algo y que consumía pasta base estaba parando en la esquina con un fierro y se le escapó un tiro y le dio en la cabeza a su hermano de 4 años. Fue terrible para la familia, para los vecinos y en un punto nos llamó a todos a pararnos en un lugar más crítico de donde estábamos y se armó una asamblea muy grande en la que participaron todos los vecinos de acá (Zavaleta)”. Así fue que empezaron a trabajar  sin parar para hacer una plaza. Un lugar donde los chicos fueran a jugar y que los forzara a niños y adultos a  recordar lo que había pasado con Kevin. Sirvió también para empezar a tomar conciencia de lo que significa tener armas, portarlas. Ningún Poderoso tiene armas”. La movilización interna (digo de adentro, desde el corazón de cada uno) fue tal que en tres meses hicieron toda la plaza. Lo lograron vendiendo rifas, haciendo polladas y con la colaboración permanente de los vecinos. La plaza Kevin está llena de murales con consignas que hablan de crecimiento, de unidad, de hermandad. Ellos lograron transformar un espacio de muerte es un espacio recreativo.Esta es un poco la historia de cientos de personas que un día se propusieron hacer algo trascendente. Hombres, mujeres y niños que decidieron hacer frente a la realidad que los toca, que los vincula y que les da identidad. Son villeros, si. Viven en casas con techos de chapa, sufren inmensamente cuando llueve porque las cloacas se rebalsan, la luz se corta y todos quedan expuestos. Ven cómo sus vecinos se mueren porque la ambulancia llegó 3 horas tarde o directamente no fue pero no están quietos viendo cómo todo se pone peor. Están organizados, generan ideas que se las acercan al Estado para que “haga algo” y mientras, lo van haciendo ellos. Se capacitan, se forman, discuten, se desarrollan y sin querer, o queriendo quizás, nos educan a los de afuera. Nos muestran nuestras miserias porque mientras nosotros pensamos qué aire acondicionado nos compramos o cómo cambiamos los muebles aunque estén en uso o pedimos un delivery porque no tenemos ganas de cocinar ellos nos muestran una mesa con lugar para el que se quiera sumar, aunque haya poco que servir. Se conocen, se cuidan, se protegen y otra vez, nos educan. No reniegan de su historia pero tampoco se conforman ¡eso es un mito! Quieren vivir mejor, merecen vivir mejor pero vivir mejor no es alquilarse un departamento en Almagro y salir de la Villa. Vivir mejor es tener una mejor calidad de vida en donde viven. Qué las Villas se urbanicen, que los cables de luz no sean improvisaciones para acceder a ella, que las redes cloacales sean tales, que puedan construir su futuro y el de sus hijos con las necesidades básicas satisfechas. Mientras tanto ellos trabajan para mejorar esta historia que intenta esconderlos. Ellos son los protagonistas de un cambio social que efectivamente se viene gestando y eso es Revolución.-
Texto: Jimena Riveros // Fotos: Celeste Riveros y archivo de La Poderosa
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